Hola a todo@s en este frío mes de febrero!!!

Hoy en esta nueva entrada al blog de nuestro proyecto quiero reflexionar sobre nosotros, diagnosis sobre los profesores y profesoras, sobre nuestro perfil.

Aunque han pasado tan sólo 17 meses desde octubre de 2013, momento en el que dimos el pistoletazo de salida de esta idea de innovación educativa, sí que todos hemos sentido cambios tanto interiores como exteriores en nuestro perfil de profesor. Cambios que a mí me llenan de absoluta felicidad.

Lejos quedan los patitos feos y las cenicientas, los Atreyu amenazados por la nada, los calimeros en busca del oasis en el desierto. Hemos dejado atrás estos cuentos para ser nosotros mismos quienes escribimos nuestra historia, quienes construimos nuestros personajes, quienes diseñamos nuestros propios decorados.

Y, ¿somos realmente diferentes ahora? Pues, ni no, ni si, como diría un buen gallego. No somos diferentes porque realmente todo este vendaval creativo que está aflorando en estos 17 meses de intenso trabajo, ya estaba diseñado en vuestro interior, e incluso en muchos casos, ya estaba diseñado en vuestro exterior, por lo tanto realmente no hay diferencia. Pero por otro lado, sí que todos sentimos que algo ha ocurrido, que nos hemos transformado, que la energía que fluye a nuestro alrededor, en nuestras aulas, con nuestros alumnos, no es la misma. Por lo tanto, algo sí ha tenido que ocurrir.

La respuesta es fácil, muy fácil. Ahora, somos realmente como queremos ser. Trabajamos realmente como hemos deseado siempre poder trabajar, educamos en las líneas que siempre hemos anhelado. Quizás eso sí nos está cambiando por dentro y por fuera y evidentemente, también lo hace con nuestros alumnos. Compartir nuestro trabajo con los demás miembros de la comunidad, poder comentarlo a través de las redes sociales, que nuestros discentes participen de todo ese proceso, que vean y valoren el trabajo de otros chavales a kilómetros y kilómetros de distancia… Éso sí no está transformando a todos. Y lo que es aún más importante: lo va a seguir haciendo. Esto tan sólo es el comienzo, es la punta de un enorme iceberg que aun ni intuimos. Por lo tanto, tranquilos, tan sólo necesitamos una cosa: PACIENCIA.

No hay prisa, tenemos toda la vida por delante, hemos esperado mucho tiempo para poder subir a este barco, por lo que, disfrutemos de su travesía. Sin agobios, sin metas absurdas o imposibles, sin trágicas imposiciones. Si no las queremos para nuestros alumnos, ¿por qué lo vamos a hacer con nosotros mismos?

Recordad que no hay un perfil único de profesor de “Crea la banda sonora de tu vida”. Hay una propuesta única por cada uno de los miembros que formamos en esta comunidad. Todos somos necesarios, todos somos importantes por nuestras propias diferencias. No hay moldes. Esto es una metodología, no un método.

Lo verdaderamente importante es que este curso esté siendo diferente a los anteriores. Que podamos decir que ha habido algún logro educativo, por pequeño que sea, que antes era imposible de conseguir. Un vez en ese punto, no hay prisa: mañana más.

La magia del proyecto no es el ahora, si no el mañana. Esta nueva ruta educativa sólo la seguirán otras compañías navieras si conseguimos consolidarnos en el espacio y en el tiempo. Estamos en una carrera de fondo. No hay prisa. Disfrutemos de cada instante, de cada pequeño logro educativo. La vida nos sonríe, por lo tanto, sonriamos a la vida.

Un fuerte abrazo.

Antonio.