Hola a todos/as!!!

Muy cerca ya del último minuto, link del minuto de cierre del proyecto “Crea la banda sonora de tu vida”, os dejo una nueva entrada en nuestro blog para evitar que nada de lo vivido se olvide, o se llegue a perder por el camino.

Tras ocho meses de trabajo, de esfuerzo, de formación, de sustos, de risas y de disfrute pleno educativo, creo que estoy en disposición como para poder realizar una primera valoración de los resultados obtenidos hasta el momento. Sé que todos pensaréis que quizás sea más coherente realizar dicha reflexión una vez que haya pasado el concierto del día 4 de junio en Albacete junto a Carlos Jean, pero para mí son dos cosas totalmente diferentes, por ello voy a realizar dos entradas valorando de forma independiente por uno lado el trabajo realizado hasta aquí y por otro lado lo que dentro de cinco días nos pueda ofrecer la vida en el Palacio de Congresos y Exposiciones de Albacete.

Mi valoración se va a basar en tres pilares fundamentales, tres objetivos generales que nos planteamos todo el equipo al comienzo del proyecto. A la hora de enumerar dichos objetivos será en orden creciente en importancia, bajo mi punto de vista. Quiero decir, que empezaré por el menos importante para mí y concluiré con el que más peso tiene en mi universo educativo. Soy consciente de que esto quizás no sea entendido o compartido por todo el mundo y que incluso haya docentes que consideren que es erróneo, pero es mi forma de entender la educación, y a estas alturas del proyecto, ya es tarde para rectificar. Asumo las consecuencias de ello.

Estos tres puntos de vista, estos tres objetivos son:

  1. Los logros cognitivos relacionados con la asignatura, (Música), tal como ésta está integrada dentro de la educación generalista de un alumno en un IES en España.
  2. Los aprendizajes sociales asumidos tras todas las sesiones de trabajo realizadas a lo largo del curso.
  3. El desarrollo de la inteligencia emocional en cada uno de los miembros del aula, incluido el propio profesor o profesora, adquirido tras las diversas situaciones planteadas en las aulas en estos 6 meses de proyecto.

En primer lugar abordamos los objetivos cognitivos propios de la asignatura de música, que es lo que habitualmente atendemos: la Inteligencia Cognitiva, la nota al final del examen. Siendo sincero, no hay mucho que decir en este aspecto. En un principio surgieron muchas dudas sobre cuál sería la trayectoria educativa que podría tener el proyecto y qué cantidad de conocimientos musicales propios de la asignatura podrían quedarse perdidos en el camino. No cumplir el currículo era un miedo generalizado en nuestros docentes.

Tras estos meses de trabajo educativo a todos los niveles, hemos podido comprobar que no sólo se han cumplido todos los objetivos cognitivos que en cursos lectivos anteriores se habían logrado, si no que además, en muchos de los casos, se han abordado parámetros y cuestiones musicales que nunca habían suscitado interés y que por tanto nunca habían sido abordadas en las aulas. A esto, hay que añadir que los procesos de aprendizaje han sido infinitamente menos forzados que en cursos anteriores y que la calidad de las horas lectivas han subido a todos los niveles.

Todo ello es debido a que tres grandes parámetros del ACTO EDUCATIVO han cambiado y/o evolucionado en nuestras aulas: el interés por la asignatura, la atención en las aulas y el esfuerzo que los alumnos están realizando a lo largo del curso.

El interés por la asignatura ha cambiado como de la noche al día. Curiosamente los contenidos son los mismo, pero no la metodología, ése es el gran secreto. La atención que los discentes muestran en clase también se ha multiplicado. Evidente el binomio interés-atención van unidos; si se mejora el primero obviamente se mejora el segundo. Y vuelvo a comentar, que ha sido hablando de las mismas cosas que años anteriores y hechas por los mismos profesores, pero con una nueva metodología, como ya hemos explicado en todas las entradas anteriores del blog, por lo que no voy a insistir en ello. Simplemente animo desde aquí a leerlas.

Por último y para cerrar el apartado de resultados cognitivos del proyecto, hay que hablar del aumento del esfuerzo de los discentes en el aula, de la capacidad de trabajo y entrega que también se ha multiplicado, haciendo que los objetivos cognitivos no sólo se alcanzaran de forma mucho más natural y sencilla, si no que además se consiguieran en mejores condiciones y fuera mayor el número de alumnos integrados en el aula. ¿Se puede pedir mas? Sólo por esto ya merece la pena el proyecto.

En segundo lugar abordo el objetivo de la Inteligencia Social. Habitualmente éste objetivo es considerado como un elemento que los alumnos deben traer aprendido de casa y que en nuestras aulas, aunque se atiende, nunca se le dedica un trabajo específico. En nuestro proyecto, al ser de trabajo colaborativo es OBLIGATORIO que este objetivo de trate, se atienda y se desarrolle para el buen funcionamiento de la asignatura. Está además, directamente relacionado con los logros cognitivos, y afecta muy positivamente al interés, a la atención y al esfuerzo, retroalimentando por segunda vez el logro de resultados a nivel intelectual. El que los discentes se sientan parte del clan, parte del proceso social del aula, que se sientan atendidos por el grupo y respetados, independientemente de sus logros y capacidades, es algo fundamental tanto para él mismo como unicidad, como para el grupo.

La nueva metodología implementada permite además evitar la aparición de los “alumnos isla”, aquellos que permanecen fuera de la actividad educativa del aula o que, en el peor de los casos, se dedican a intentan evitar su buen funcionamiento. Esta tipología de alumnado es absolutamente eliminada con el planteamiento de trabajo que se ha utilizado en nuestras aulas. Todo el mundo es válido para realizar algunas de las numerosas necesidades del proyecto. Todos somos necesarios, porque todos sabemos de algo, todos somos líderes en algún momento, todos participamos.

También hay que tener en cuenta el perfecto desmantelamiento de los grandes moldes sociales existentes previamente en el centro educativo, que ahora, en nuestro nuevo planteamiento pedagógico, no tienen ningún vigor. Las castas, o las tribus o los clanes externos no son válidos, no tiene fuerza en nuestro aula. Ahora, los alumnos son libres para ser lo que realmente son, no lo que la tribu les exige que sean.

En el último eslabón de esta cadena, y no por ello el menos importante bajo mi punto de vista, si no todo lo contrario, aparece el objetivo del desarrollo de la Inteligencia Emocional. La aceptación de uno mismo, el respeto por tus propias habilidades, el reconocimiento de tus límites y la necesidad de superarlos, son aspectos que son atendidos desde nuestras aulas, sabiendo que es fundamental una estabilidad emocional en nuestros discentes para que puedan en un primer lugar respetarse a sí mismos, posteriormente respetar al grupo y en último lugar respetar a la asignatura y al acto educativo en sí. Tras la pérdida del miedo a la diferencia, y al reencontrarse con un mundo lleno de “divergentes” que toman como postulado educativo la búsqueda de las capacidades individuales, el desarrollo de la Inteligencia Emocional se torna sencillo y con logros nunca sospechados. Por consiguiente, aparece una nueva interacción entre los tres objetivos en nuestras aulas: la estabilidad emocional, afecta positivamente a la inteligencia social y su vez que son fortalecidos los lazos cognitivos, los cuales vuelven a subir un nivel más, propiciando logros que jamás hubiéramos sospechado.

Como podéis comprobar no hay magia, ni trucos de prestidigitación, ni látigos, ni sofás de psicoanálisis. Tan sólo hablamos de matemáticas, hablamos de sumar. Hablamos de biología, de cómo funciona el cerebro humano. Hablamos de psicología y cómo lo social y lo emocional afecta al grupo y al individuo. Ésas son las bases científicas de nuestra nueva propuesta educativa. No son cábalas, si no que están aferradas a la realidad integral de cómo es un ser humano, buscando los mejores cauces para propiciar su mejor proceso educativo y lo más personalizado posible dentro del sistema en el que estamos inmersos, por obligación.

Simplemente añadir, por si acaso no ha quedado claro, que todo esto es tan sólo un primer paso. Queda mucho aun por desarrollar. Estamos acariciando la piel del felino, observando la punta de un enorme iceberg, contemplando la inmensidad del universo tan sólo con nuestros propios ojos.

¿Y si utilizamos un gran telescopio? ¿Qué llegaremos a descubrir?

antonio domingo

Para más información puedes leer en Twitter: #creabandasonora

Crea la banda sonora de tu vida from CRFP CLM on Vimeo.