Logo de Antonio Domingo     Han pasado ya casi diez días desde que acabó el curso de formación del profesorado “La percusión como herramienta en el aula” que realicé para la EHME (Euskal Herriko Musika Eskolen Elkartea).

     Fueron cinco días de confianza, de compromiso, de expectación, de compartir, de conocer, de experimentar, de animar, de curar por dentro, de mirar y sonreír. Han sido los cinco mejores días educativos de mi vida. Nunca me he sentido tan pleno mostrando mi trabajo, hablando de educación y desnudándome pedagógicamente.

     Gracias a tod@s por permitir que la magia se generara en torno a aquel escenario de madera; gracias por abriros a la locura y al cariño; gracias por seguir creyendo en el ser humano.

      Espero que la vida nos siga dando la oportunidad de vernos nuevamente muchas más veces. La puerta está abierta, entrad cuando queráis.

 Muxu bat.

antonio domingo

     Ainhora Sukia (Enviado el 24-II-2011, la primera).

     Hola Antonio buenas noches:
 

     Soy Ainhoa Sukia, durante el curso no hay mucho tiempo para hablar y por eso te escribo esta noche. Quiero decirte que estoy encantada con el curso, yo me muevo bastante y muchas veces salgo decepcionada o enfadada de algunos cursos, de alguno incluso me he marchado a tomar el cafecito y no he vuelto. Como ves no es peloteo.

     Quiero darte las gracias por compartir con nosotros todo lo que sabes, y currártelo tanto,  la verdad es que salgo del curso con las pilas cargadas para seguir luchando, con muchísimas ideas y ganas de cambiar cosas en mi forma de dar las clases y en mi relación con los niños.
 
     No he tenido tiempo para mirar tu web pero ya voy a investigar para traerte o traeros a Gernika, no se si como intercambio, como concierto didáctico, como cursillo… si te parece bien ya hablaremos más adelante cuando le dé más vueltas y lo hablemos en el seminario ¿vale?
 
     Y en cuanto a mi no te he dicho nada pero he estudiado algo de percusión, empecé en Donosti con Vicente (que no me tomó en serio) y luego estuve con Ainhoa Gutiérrez en Getxo (fui yo la que no se lo tomó en serio), ya verás que tía mas maja y que buen músico, estoy arrepentida de no haber aprovechado más mis tres años en Getxo.

 

Bueno, nos vemos mañana gracias por todo.
Eskerrik asko bihotzez!
Ainhoa

 

 

  Ainhoa Garai (Enviado el 27-II-2011, la segunda).

     Cuando cuentas que Villacañas es el sitio en el que tú decidirías trabajar yo pienso que eres la persona que me gustaría llegar a ser. Eres un “controller”, un maravilloso “controller”. Me encanta el sentido del espectáculo de tu curso: la presentación, las cadencias, los acelerandos y ritardandos, el tiempo y el contratiempo, la expectación en el silencio.
     A mí me enganchaste desde  que dijiste “Hola, soy Antonio Domingo”. Qué fácil, ¿no?. El gesto, la mirada, la forma de sentarte en el escenario (no vaya a ser que nos asustemos). Evidentemente en ese momento llegaste a mí por la emoción, luego he visto que todo estaba construido sobre una estructura humana, mental y técnica exquisita y que nada de lo que yo percibía era casual. Era el resultado de años dedicado a trabajar con un objetivo claro.
     Esta semana ha coincidido con un momento muy especial de mi vida. Llevo meses involucrada en una reivindicación relacionada con la escuela de mis hijas. Ha sido una guerra complicada, maravillosa por la parte humana en la que media docena de locos nos comunicábamos por mail hasta altas hora de la madrugada para intentar redactar documentos, organizar recogida de firmas, hablar con políticos, arquitectos, abogados. Hemos estado meses sin que nadie nos escuchase.
     Al final, conseguimos hacernos oír y como llevábamos una documentación  muy seriamente trabajada consideraron que tenían que pensárselo. Este martes era la última batalla, y aunque lo que más me apetecía era estar haciendo tu cocina no pude ir. Parece increíble, a veces la hormigas consiguen mover a los elefantes y esta vez, las hormiguitas de un pueblo pequeño, sin personajes glamurosos, ni habitantes influyentes conseguimos lo que nos proponíamos. Estoy agotada pero feliz.
     Te cuento esto porque me parece que tiene mucho que ver con la esencia de lo que transmites. Podemos cambiar las cosas, no solo la música y la forma de enseñar. Yo estoy convencida de que podemos cambiar el mundo entre todos y lo músicos tenemos mucho que decir en ese cambio. Siempre lo he sentido así y ver que tú lo estás consiguiendo cada día ha sido una reafirmación y una experiencia fantástica.
 
     Podría ir diciéndote lo que he ido sintiendo en cada momento del curso, me voy a acordar de todo. Ha sido volver a ese momento en la infancia en el que no hay separación entre el juego y la vida. Todo es juego y se aprende en cada uno de los minutos en los que se respira. Has hecho que todos nos sintamos especiales y has movido los hilos para que independientemente de nuestras capacidades disfrutemos y creemos grupo. El trabajo musical ha sido fantástico, el emocional sublime. Has conseguido llevarme al borde de las lágrimas por la emoción en tres momentos, (yo me clavaba las uñas en la mano porque tenía que bloquear esa corriente casi imparable); la primera cuando contaste lo de la carta que te escribieron tus alumnos antes de un concierto, la segunda cuando explicaste la razón del espectáculo de “la Danza del Sol” y la tercera, y la que creo que no estaba en el guión, cuando ayer volviste a repetir que Villacañas era donde querías estar. Lo habías dicho muchas veces pero ayer fue especial…
     Podría seguir y seguir… me quedo con todo, no sabría qué elegir del curso. Creo que lo mejor de todo es que has sido capaz de hacernos subir poco a poco a la torre del faro, nos has demostrado que el camino es divertido y que además, cuando abres el ventanuco que hay allí arriba se ve el horizonte a lo lejos. Has conseguido que en vez de darnos miedo la distancia hasta ese horizonte, pensemos que si la escalera ha sido tan divertida el camino hasta allí tiene que ser genial.
 
 
Ainhoa Garai (Enviado el 27-II-2011, la segunda BIS).
 
Antonio Domingo o el arte al servicio del ser humano.
 
     Antonio logra mediante la emoción mover a las personas al estado mental en el que sienten que son capaces de conseguir aquello que desean y hace que el arte tenga presencia real en la vida de todos los que le conocen. El objetivo del arte es cargar la vida del ser humano de emoción, es intentar conseguir la felicidad y Antonio logra que cada una de sus clases esté conectada con esa premisa. Todo ello desde una preparación técnica exquisita en la que no hay nada que no esté reflexionado, medido y calculado. No es casualidad, la técnica per se no está en el ideario de Antonio.
 
     No es un tecnicista, es un artista que es consciente de la obligatoriedad de la búsqueda de la perfección. No entiende la técnica como algo previo a la emoción sino que está siempre unido a ella y en esto Antonio es un mago. Consigue llevar al grupo de un sitio a otro, creando una tensión que hace que el trabajo se realice con la concentración y el espíritu necesario para que haya arte hasta en el ejercicio de corcheas más simple. ¿Por qué esperar a que tengamos todo construido?, ¿por qué separar la emoción de la razón en un trabajo en el que el objetivo final es mover al ser humano? Aprender con Antonio es como estar en una cuerda floja, al límite del riesgo, al límite de la concentración, al límite de tu capacidad. Es sentir vértigo y darte cuenta que puedes hacerlo y que si no lo consigues él te va a llevar hasta el punto mental en el que vas a ser capaz. Siempre desde la razón, siempre desde el ser humano.
     El suma y multiplica, nunca resta ni divide y lo repite como leitmotiv durante sus clases. Lo más increíble es, que en este mundo de teóricos en los que solo hablamos de lo que hay que hacer, él lo hace siempre, sin condiciones, y lo convierte en algo tan natural que si no supiésemos que es tan difícil podríamos cometer el error de pensar que no hay un reflexión profunda acerca de ello. La sencillez de los verdaderamente grandes es esa, hacer fácil lo difícil, sin poses.
     Como buen artista todo está controlado, el gesto, el movimiento, la voz, la mirada, la pausa en el momento adecuado, la seriedad y la broma, la disciplina férrea escondida en el juego organizado. Es un gran general con una sonrisa. Su ejército jamás cuestiona su mando porque cada gesto que hace muestra que en ese momento él tiene las riendas y que va a ser a la vez de general el soldado que comparte al atril o el libro del que está a su lado. Sin distinciones, sin diferencias. Él te hace sentir que eres necesario en el grupo sean cual sean tus capacidades y antepone la persona consiguiendo, de una forma aparentemente mágica, que tus capacidades afloren y crezcan.
     Antonio consigue trabajar la autoestima, el espíritu positivo, la disciplina y…..LA FELICIDAD. 
 

Estibalitz Arrizabalaga (Enviado el 14-III-2011, la tercera).

     Motivación.
 
     Ilusión.
 
     Las redes sociales, ya!
 
     Antonio, un amigo.
 
    
     Enseñar, qué privilegio.
 
     Seguridad.
 
     Ku kin kan, takunta kunta kinkan, qué fácil!
 
     Equipo, indespensable.
 
     Reafirmar el trabajo diario.
 
    Estibalitz Arrizabalaga. 2011.