2016-09-05-08-15-47Hace algo más de 24 horas que ya se realizó la clausura del curso de formación de la Universidad de La Rioja: La Música en las Inteligencias Múltiples: Percusión.

Podría haber sido un curso más en mi vida profesional como docente, un nuevo destino laboral durante unos días, un punto marcado en el mapa con una chincheta como nueva conquista de los NUEVOS AIRES.

Pero no, no ha sido así, no ha sido uno más.

Lejos de todo ello, se ha convertido en un momento de inflexión en mi caminar hacia ese Ítaca, aún hoy desconocido, hacia ese lugar donde me lleva esperando la vida durante todos estos años.

Logroño, La Universidad de La Rioja, Pilar, Carlota, el curso de formación sobre Inteligencias Múltiples… muchos concomitantes que han hecho de estos días de trabajo, un verdadero espacio de desarrollo personal para mí.

Lo primero que quiero destacar es la hospitalidad recibida por vuestra parte. Me he sentido como en casa, no me ha faltado detalle alguno, y he visto como día a día ese nivel se mantenía sin perder un ápice de fuerza.

Lo siguiente son, todas las facilidades ofrecidas para poder realizar educativamente aquello que realmente pensaba que era lo que tenía que ofrecer a lo largo del curso. Ni una pega con el programa, ni una mala cara, incluso, cuando en el segundo día realicé cambios para optimizar las propuestas debido a las capacidades de los asistentes.

Y por último mi gente, mis profes, mis estudiantes, mis directores, mis arquitectos y matemáticos y percusionistas y pianistas y violinistas…

2016-09-08-19-26-48He contado con un grupo humano de un altísimo valor en todos los sentidos, tanto, que me han permitido trabajar tal como yo considero que tiene que ser un verdadero espacio educativo: primero desde lo emocional, después desde lo social y en último lugar, pero sabiendo que será mil veces reforzado por ello, lo cognitivo. Sois lo mejor.

Hemos reído y hemos llorado, hemos bailado y nos hemos quedado absolutamente quietos, hemos sentido de nuevo qué es ser discente para que nunca se nos olvide y hemos vuelto a sentir que somos docentes VIVOS, y por ello, unos verdaderos privilegiados, porque amamos lo que hacemos en las aulas y porque contamos con la mejor herramienta para ello: LA MÚSICA.

Este curso me ha servido para comprobar que este país está lleno de maravillosas personas de increíbles docentes, que aún tienen ganas de cambiar el mundo, que aún tienen fuerzas para regalarlas a su comunidad y que lejos de vivir en una guerra perdida, hemos conseguido ganar la batalla.

2016-09-08-19-26-59Os quiero por ello, por dejarme seguir soñando que algún día la educación será esa herramienta imprescindible para seguir caminando, con los ojos puestos en el futuro, después de habernos bajado del árbol. Y caminaremos cantando y tocando, sabiendo que sin la música, el ser humano dejaría de serlo y eso es algo que no nos podemos permitir.

Mil gracias Pilar y Carlota por creer en los desconocidos; mil gracias por aceptarme compañeros; mil gracias por vuestras múltiples inteligencias.

Un abrazo enorme y besos.

Antonio.

PD: Tal como os dije, a partir de aquí este espacio es para vosotros y para vuestras palabras.

Hacedlo vuestro.


ASUNCIÓN GARCÍA. Enviado 7-9-2016 a las 20:43. 

En el coche a punto de partir:

  • “Enviadme vuestra memoria emocional”.

Desde el sofá de mi casa:

  • “Ostras, ¿es eso posible? No sé si seré capaz de contarle todo lo que ha sacudido por dentro.

Vayamos a ello.

Ordenar las cosas va a ser difícil, así que lo mejor será empezar y así habrá un principio.

Para entender lo que he sentido hay que saber un poco cual es mi historia. No quiero decir: “eres el mejor, me he emocionado o he vuelto a los tiempo de mi juventud”, sin más.

Cuando en el chat he puesto que me siento muy agradecida es tal y como suena.

Mi vida podría ser un poema de Bécquer, algo romántico y oscuro a la vez aunque con un constante aleteo de esperanza.

Mi primer trabajo fue de directora y profe de piano y solfeo en una escuela de música de un pueblo de la provincia de Huesca. Inexperta pero entusiasmada con la música y con los alumnos que aún recuerdo. Ese primer trabajo vino en uno de los peores trances de mi vida del que recién estaba saliendo con 22 años, y la música me hizo sacar lo mejor de mí, disfrutar a tope junto a mis alumnos de cada pequeño avance, de cada sonrisa, de cada ilusión de niños y mayores.

Esa parte la he recordado estos días, el verte disfrutar y sentir cómo las cosas han fluido entre todos me ha devuelto esa sensación agradable de la pasión por el trabajo.

Más tarde oposité y me convertí en profe de música en primaria y qué horror….¿¿¿ Qué era eso de los coles??? No, no era posible…. Eso no era música. ¡Qué equivocada estaba! Claro, yo no he comentado que mi especialidad era la de Ciencias, y encima venía de Conservatorio, de los que hacíamos música de verdad. Los peques de tres años casi me daban miedo y de repente hubo un tiempo que no sabía qué hacer. Pero conseguí darme cuenta de lo importante que era lo que iba a hacer con esos niños, con esas caritas que esperaban siempre alegres la asignatura de música, o sea: la de disfrutar.

Y estos días, todo el tiempo he pensado constantemente en esos niños, mis alumnos, en las ganas de hacerles sentir la misma alegría de aprender haciendo, y las ganas de ser mejor profe, de recuperar esa Asun que conseguía que la esperaran con un “Biennnnnnnnnnnnnn, músicaaaaaaaa!!!!” Y ver desde el otro lado lo que disfrutan los alumnos cuando las cosas se hacen bien y con cariño.

Eso lo había perdido un poco por las circunstancias que viví hace pocos años en los que, en un centro al que llegué con toda mi ilusión con un traslado voluntario, consiguieron destruir toda mi autoestima y hacer que día a día me volviera más gris como maestra y como persona. Algo que la Asun fuerte nunca hubiera podido imaginar que le iba a suceder a ella.

Lamentablente, o no,después de salir de esa situación un tumor llegó a mi vida sacudiéndola, de nuevo, dándole la vuelta , dejándome fuera durante dos años, justo cuando debía graduarme. Ver que tus palabras podrían ser una lectura de lo que yo defendía me ha causado un gran alivio porque me he sentido comprendida en lo que pienso y defiendo, más aún cuando jornada a jornada va surgiendo la admiración. Así que, este curso me ha dado más valor y salgo reforzada como si hubiera cambiado de la primera bombilla a un rayo láser.

  • Nota del autor: El “mierdoma” me ha cambiado a mejor y ha traído a mi vida cosas fantásticas.

Y por último, para no alargarme más de la cuenta, entre ketún, y ah-ah-ah recibía una mala noticia que me hizo venirme abajo mientras cantábamos Quixote, que entre la sensación de formar parte de estar creando algo bello y ser parte de ello y la angustia, estuve a punto de abandonar pero… no quería perderme esto.

No quiero olvidarme de la sensación de descubrimiento de “los otros”, de ponernos de acuerdo, de conocernos, de opinar, reír o saber y, por qué no, de llegar a hacer algo juntos, de cambiar algo en un futuro que auguro próximo.

Gracias, Antonio, porque me has devuelto algo que ya estaba en mí, la fuerza y la pasión por la música.

Por cierto, vuelvo este viernes a mi cole (que ya es otro) a dar clase después de dos años.


 

ESTRELLA ROBA. Enviado 7-9-2016 a las 21:40. 

Allá por el mes de julio y ante un deseado periodo de vacaciones me llegó la información de un curso de verano de la Universidad de La Rioja.Tenía un título sugerente: la música en las inteligencias múltiples. No es mala idea, pensé, hace tiempo que no acudo a un curso y éste parece interesante.

Pasó el tiempo y llegó septiembre y también el momento de acudir al curso planeado.

¡Qué pereza! ¿Por qué me habré apuntado con todo lo que tengo que organizar este curso? Soy una acelerada…

Con estos pensamientos, inicié el curso. Un tal Antonio Domingo, lo iba a impartir.

¡Veremos a ver que me aporta con este calorazo que hace!

Mi primer encontronazo fue un poco estresante, ¿si soy la más madurita? ¿qué hago aquí?. Me he confundido seguro…

Nada más lejos de la realidad. Transcurridos los días de curso, me permito comentar cómo ha sido y lo que he sentido. Antonio tiene un gran don y no hablo de lo musical que es excelente sino en la capacidad de captar lo que a cada uno le falta y le gusta. Preocupándose de conectar con todos, de llegar a sus diferentes inteligencias y procurando conseguir que todas y todas las integrantes del curso nos hayamos sentidos útiles y valiosos ¡qué importante es esto!

Pronto el grupo se ha visto impregnado de este clima y cada uno ha aportado cosas y opinado de sus carencias, de la falta de ánimo, de lo importante de la educación, de todos los alumnos que se quedan en el camino por no llegar a sus personalidades y necesidades…La música une por supuesto y crea buen ambiente allá donde se instala. No hay nada que no se pueda interpretar sólo tenemos que ser capaces de animar, ayudar, relajar la” amígdala” y disfrutar.

GRACIAS ANTONIO y ¡VIVA LA MÚSICA!


ÓSCAR IZQUIERDO. Enviado 10-9-2016 a las 17:51. 

“¿Un curso de música? ¿Relacionado con las inteligencias múltiples? ¿Y además trabajaremos ritmos corporales?” No dudé dos veces en apuntarme ya que me encanta el campo de la didáctica de la música. E incluso fui corriendo a decírselo a un amigo percusionista de la carrera para que se inscribiera también. Justo he acabado este año magisterio y el conservatorio por lo que cursos como este vienen genial para seguir formándonos.

A Antonio le ponemos un 10. Es un gran comunicador y un excelente docente: tiene simpatía, don de gentes, empatía y sabe lo que el grupo necesita en cada momento. Su pasión por su trabajo ha hecho que el grupo se sienta cómodo, feliz y motivado. No hemos tenido tiempo de aburrirnos en estos tres cortos días. La cantidad de diferentes ejercicios relacionados con la percusión corporal han hecho que todos nosotros nos enamoremos más aún de esta locura que es la música. Creo que a todos nos gusta tocar o cantar en grupo. A mí, como pianista, más todavía pues siempre estamos tocando solos. La sensación de crear música con otros profesionales es inexplicable.

Personalmente, me han encantado e incluso emocionado todos los grandes proyectos que Antonio nos ha enseñado en el curso. Me han hecho darme cuenta que la música en el aula tiene que ser mucho más práctica de lo que actualmente pretende ser. He aprendido que solo hace falta ilusión, ganas y pasión para formar proyectos como los de Antonio. Cómo me hubiera gustado trabajar así en esos momentos en los que todos los músicos queríamos tirar el libro de lenguaje musical a la hoguera y lanzar el instrumento por la ventana. Estoy seguro de que me plantearé esta asignatura de un modo muy diferente gracias a este curso.

Por último pero no por ello menos importante, hemos podido descubrir que todos somos capaces de hacer música porque todos tenemos una inteligencia diferente. Espero seguir aprendiendo mucho y así de bien para seguir formándome en mi carrera docente que en pocos días comienzo.

Hasta pronto compañeros. Hasta pronto Antonio.


RUBÉN BARCELONA. Enviado 14-9-2016 a las 11:03. 

Cuando estudias percusión escuchas nombres como Juanjo Guillem, César Peris o Antonio Domingo, entre otros, y deseas conocerles y llegar a ser alumno suyo. Luego llega el momento en que descubres que la Universidad de La Rioja oferta un curso de verano sobre las Inteligencias Múltiples, con la palabra “percusión” como fin de frase.

Lees ese nombre, hablas con un colega de universidad y antiguo compañero de conservatorio y te apuntas sin dudarlo. Y cuando te informas sobre el ponente ya no hay forma de echar marcha atrás.

Entonces llega el momento de empezar el curso, solo conoces a un compañero, y tienes nervios por ver cómo es la gente, cómo será el curso y cómo será el ponente. En menos de 5 minutos todo resuelto, queda claro que va a ser un curso “10”.

Empiezas a conocer a tus compañeros, te relacionas con ellos y ves cómo avanza la situación. Para ser sinceros, fue un curso increíble, en todos los sentidos que podamos pensar. Como digo, los compañeros fueron increíbles, el ponente fue increíble y, por supuesto, el contenido o materia que realizamos fue increíble también, no habría mejor palabra para describirlo.

Y aquí llega el momento de terminar el curso, tres cortos días que nos han servido para establecer lazos afectivos entre nosotros, aprender sobre inteligencias múltiples, cómo identificarlas, cómo trabajar con ellas, y diferentes tipos de metodologías o trucos que podemos utilizar tanto con nuestros alumnos como con nosotros mismos, en mi caso para el aprendizaje de percusión.

Por todo esto, me veo obligado a dar las gracias a la Universidad de La Rioja por haber hecho posible este curso, a mis inmejorables compañeros de curso, y sobre todo a nuestro ponente, Antonio Domingo.

¡Gracias a todos!


SONIA CHAVARRI. Enviado 26-9-2016 a las 8:00. 

Como de costumbre, antes de comenzar un curso reviso contenidos, programa y currículum de los ponentes: todo parecía ofrecer unas inmejorables perspectivas de aprendizaje y muy sólidas garantías de éxito. Pero esta información no me basta: siempre espero a las primeras horas, a esa primera impresión… que es prácticamente decisiva para realizar una valoración inicial más fundada. Así como me sucede que al iniciar la lectura de un libro, si los primeros capítulos no me seducen, dudo mucho que los siguientes me resulten más persuasivos,… en este caso, por el contrario, desde el primer momento me sentí enganchada: el entusiasmo y la ilusión que Antonio Domingo nos transmitía me conquistó. ¿A qué educador bienintencionado no lo haría? Y es que no concibo ningún buen profesional que rechace “…un sistema educativo que realizara las funciones de imán no de repelente”, tal y como expresa Antonio en su artículo de bienvenida al curso, porque ningún aprendizaje logra mantenerse de un modo sostenido sin que apasione.

No soy especialista en música, es más: mis conocimientos en dicha materia son bastante básicos, pero abogo por dicha disciplina como habilidad elemental en el desarrollo de las personas desde el más temprano sentir, y como complemento imprescindible para el refuerzo de otras materias escolares. Y es que tocar música involucra a casi todas las áreas del cerebro, y se ha demostrado que mejora el aprendizaje de otras asignaturas, como por ejemplo las matemáticas. Y ahí estaba yo, atenta con mis cinco sentidos a todo lo que pudiera captar en este curso de verano, porque mi objetivo es ayudar a crecer en su proceso de aprendizaje a aquellos niños que, por una u otra razón, muestran ciertas dificultades o se les atragantan las matemáticas, desde mi más íntimo convencimiento de que al “jugar con la música” muchos de esos bloqueos pueden desaparecer, propiciando una vía más provechosa en la mejora de dicho aprendizaje. La percusión, sentir y construir ritmos, puede resultar una base natural de acercamiento a las matemáticas desde una perspectiva más tangible, no tan abstracta para algunos niños, además de atractiva y deleitosa.
Conforme iban sucediéndose los acontecimientos, el curso iba tomando impulso y nivel, no sólo por la pericia del ponente sino también por el grado de preparación de mis compañeros. ¡¡Dios mío!!, ¿qué hago yo aquí?,…. me preguntaba ya la primera tarde, y a pesar de mis temores no dejaba de agradecer la oportunidad que se me había brindado,… y es que el interés y la curiosidad ya se habían instalado en mi junto a los miedos, los nervios, y las vergüenzas de antaño,… que estaba volviendo a experimentar como cuando era una niña y “determinada profesora” me ponía en evidencia. Antonio, ¡¡qué tan estimulante y enriquecedora experiencia ponernos, de verdad, en el lugar de nuestros alumnos!!

Y es por ahí donde entendía yo que apuntaba la segunda parte del título del curso: “las inteligencias múltiples”. Nora Rodríguez acostumbra a decir a docentes y a padres que “Para educar el interior de un niño, debemos quitarnos los zapatos.”, y tras una pausa concluye: “No sea que les pisemos sus talentos.” En este sentido, quizás seamos los adultos los que realmente necesitamos componer un cambio de perspectiva, un cambio de dirección a la hora de desempeñar la tan valiosa labor de educador. Si bien es cierto que sin esfuerzo y práctica el ingenio queda aparcado, es muy posible que los talentos propios de cada niño, de cada uno de nosotros, tampoco afloren en un entorno donde se impone una prisa general y homogeneizadora de logros que no propicia el autodescubrimiento personal. A este respecto, me resulta grato recordar los cocidos tan sabrosos que mi abuela dejaba cocinarse en el puchero a fuego lento, y los comparo con lo hermoso del florecer de los niños, mediante la satisfacción y la emoción de encontrarse en su sitio, al realizar su labor de manera tranquila y adecuada a sus capacidades, construyendo un conocimiento significativo. Me resultó muy interesante observar como nuestro “profe” daba importancia a lo que cada alumno sentía y transmitía, descubriendo sus destrezas y sus limitaciones, esforzándose en conocernos para conectar con nosotros. Y es que ya es hora de dejar de comprender y valorar a los alumnos por lo que no son. “Quizás no resulte fácil, pero ¿alguien dijo que lo fuera?”. Puede que, como nos explica mi profesor de yoga y como bien practica Antonio, debamos situar la clave más en la compasión, en la empatía hacia el otro, como punto de partida donde principia la consecución del bienestar, y menos en la presión y la exigencia.

En sintonía con esta necesidad de atender a las inteligencias múltiples que pueden ser estimuladas en todos y cada uno de nosotros, docentes y alumnos, según las propias particularidades, creo pertinente resaltar la educación de la generosidad y la amabilidad como valores a instalar en un lugar destacado dentro de la actividad educativa. Fomentar en los niños la cooperación, la ayuda y el cuidado, enseñándoles a colaborar y apoyar a otros compañeros o a niños más pequeños, supone para los docentes “predicar con el ejemplo”. En estas jornadas se nos ha hecho pensar y reflexionar sobre los “docentes isla”: ¿por qué tenemos que cargar cada uno de nosotros con una misma pesada mochila?, ¿por qué no hacer dicha labor más llevadera y gratificante desde una perspectiva y una práctica colaborativa? En solitario, sin ser verdaderamente conscientes, estamos soportando parte importante del mismo trabajo.
Es ahí cuando me sentí llena de responsabilidad y de esperanza en que, en este largo viaje a Ítaca del que también habla Kavafis, para alcanzar el horizonte educativo de la calidad de la enseñanza, del aprendizaje significativo, se estrechara la colaboración con esos valiosos compañeros (profes y niños), y así, juntos y entre todos, enriquecernos mutuamente con las múltiples experiencias educativas que están por venir.

Esta visión más sensata, más generosa y productiva (a largo plazo) del proceso educativo, me hace pensar en que un educador, cualquiera que sea su especialidad, no debería perder la curiosidad infantil, debería estar dispuesto a aprender en todo momento lo que pueda servirle de herramienta para ensayar distintas rutas a fin de alcanzar el aprendizaje de sus alumnos: debería ser pues, multidisciplinar, usando por ejemplo música para enseñar matemáticas.
Para concluir, señalar que todas y cada una de las actividades propuestas sobre música en el curso me son de gran valía (las mismas o posibles variaciones), así como la metodología empleada. Y no solamente eso: los conocimientos recibidos no han sido el único valor adquirido durante estos días; ese “imán” con el que me sentí atraída desde el inicio del curso se sostuvo gracias al acompañamiento de su práctica con risa y buen humor. Al igual que las partituras propuestas por nuestro brillante ponente, el final fue apoteósico, lleno de emoción y afecto por parte de todos los participantes. ¡Una excelente composición!
Gracias a la Universidad de la Rioja por ofertar estos importantes cursos de verano, gracias a todos los componentes del grupo por generar con vuestra actitud y voluntad tan bello trabajo, y en especial muchas gracias a Antonio Domingo por su excepcional forma de ser.

Como colofón de estas reflexiones me tomo la libertad de añadir la admirable reflexión que compartió con nosotros un –según la estimación de sus profesores- “mal” estudiante:
“Un ser humano es una parte del todo, llamado por nosotros «Universo», una parte limitada en tiempo y en espacio. Él se experimenta a sí mismo, sus pensamientos y sensaciones como algo separado del resto, una especie de ilusión óptica de su consciencia. … Nuestra tarea debe ser liberarnos de esta prisión al ampliar nuestro círculo de compasión para abrazar a todas las criaturas vivientes y a toda la naturaleza en su belleza.”
Albert Einstein