Logo de Antonio Domingo     Hola una vez más desde este balcón virtual. 

     Tras más de un año dedicando parte de mi tiempo a la red le toca hoy a un artículo sobre las obras para grado elemental que compuse para mis alumnos de Escuela Municipal de Música “Maestro Barbieri” del Ayuntamiento de Madrid.

     Como ya he escrito en otras ocasiones fue una época muy rica en trabajos y proyectos educativos que dieron como resultado muchas las obras que voy desempolvando del cajón de mi pasado educativo más lejano.

     En este artículo iré incluyendo poco a poco cada una de las más de diez obras escritas en esta época. Comenzamos en esta ocasión con dos. 

NOSACARNEPA.

   La obra nace como regalo para Noel, viagra Sara, nurse Carlos, Neréa y Pablo, cinco alumnos de la Escuela Municipal de Música “Maestro Barbieri” del Ayuntamiento de Madrid. El título de la pieza se crea uniendo la primera sílaba de cada uno de los nombres de estos alumnos. Compuse la obra como continuación del desarrollo percusionístico de estos cinco chavales, como ampliación de sus horizontes sonoros. En esta ocasión, debían tocar juntos en un grupo de cámara de percusión.
 
     Cada percusionista cuenta con un instrumento de metal (yunke o disco de freno, o viga de hierro, o cualquier otro similar) y un tom-tom.  La rítmica es relativamente sencilla, pues lo que se busca es el acercamiento a la música de ensemble de percusión.
  
 
     La obra nace como regalo para Miguel y Nacho, dos alumnos de la Escuela Municipal de Música “Maestro Barbieri” del Ayuntamiento de Madrid. El título de la pieza quiere recrear el ambiente distendido en el que pretendo que siempre se desarrollen educativamente mis alumnos.
     La partitura cuenta con tres posibles tipos de sonido. Por un lado se utiliza el sonido habitual de los tom-toms al tocar el parche. El segundo sonido es el que se consigue al tocar en el aro del instrumento. Y por último también se incluye en la obra el que se produce al percutir una baqueta contra la otra.
 
     Esta obra ha sido rescatada del olvido gracias a la insistencia de Jesús Montesinos Tello, un buen amigo que ha sabido, como pocos, usar sus armas de persuasión para conseguir que devolviera a la vida esta vieja partitura. Ahora, pasada por el editor del sibelius luce como nueva. Gracias maestro por tu constancia.
Espero que os gusten y sobre todo que os sirvan como verdaderas herramientas educativas.