JUNTA DE COMUNIDADES DE CASTILLA -LA MANCHA,

DIPUTACIÓN DE TOLEDO Y BANDA SINFÓNICA DE TOLEDO

presenta

Gira de Conciertos Conmemorativos

“GRECO 2014″

LUÍS MIGUEL ABENGOZA, DIRECTOR

Y

ANTONIO DOMINGO, NARRADOR

 

PROGRAMA:

Lux Aurumque Eric Whitacre

Fa Ra Ri Ri Ra         Andrés Valero

CloudburstEric Whitacre

La Divina Comedia     Robert W. Smith.

 

FECHAS de la Gira: 

MORA, 22 de Marzo a las 20:30h en el Teatro Principal.

SONSECA, 29 de Marzo a las 21:00h en el Teatro Cervantes.

GUADAMUR, 30 de Marzo a las 19:00h en el Teatro Auditorio.

OCAÑA, 5 de Abril a las 20:00h en el Teatro Lope de Vega.

TALAVERA DE LA REINA, 6 de Abril a las 19:30h en el Teatro Victoria. 

ILLESCAS, 21 de Junio a las 21:30h en la Plaza de las Cadenas.

FUENSALIDA, 5 de Julio a las 22:30h en Explanada de la Iglesia. 

ARGÉS, 6 de Julio a las 22:30h en la Plaza Mayor. 

 

NOTAS AL PROGRAMA:

Cuando Don Andrés Núñez de Madrid quiso perpetuar la memoria de Don Gonzalo Ruiz de Toledo, seguramente no pensó la trascendencia que tendría su encargo. Y es que al poner el trabajo en manos de El Greco, no solamente homenajeó al Conde de Orgaz sino que ofreció a la humanidad una de las obras cumbres de la Historia del Arte ya que no sólo sigue el dictamen de Don Andrés narrando la leyenda del entierro del noble, sino que además trasmite el mensaje de esperanza en el que Jesucristo es el señor de la Luz y la Vida dentro de las marcadas pautas contrarreformistas. El argumento ofrecido al pintor se trata de un silencioso milagro, ignorado de las gentes; de una leyenda mística, tan sencilla, tan modesta, tan familiar, tan íntima, y al mismo tiempo, tan genuinamente española, más aún, tan local, tan toledana que, a no ser por la perdurable glorificación que el pincel de Theotocópuli le diera, dormiría todavía oculta y sin interés para casi todo el mundo, en los memoriales antiguos de la iglesia de Santo Tomé de Toledo, según dice Villegas en la Historia de Toledo de Pedro Alcocer.

Esta obra que Domenico Theotocópuli realizó en plena madurez artística ha servido de inspiración para crear del programa que escucharán. No esperen escuchar las músicas que disfrutó El Greco, lo que proponemos es música de nuestro tiempo, pero que de una manera u otra, comparte con la obra del genial pintor elementos comunes.

El Entierro del Conde de Orgaz está encabezado por la figura de Jesucristo como fuente de Luz, plasmando el horizonte cristiano de la vida ante la muerte, iluminado por Dios. Esta Luz es la protagonista de la parte celestial del cuadro, Luz como principio y fin.

Lux Aurumque (Luz dorada) del compositor estadounidense Eric Whitacre es la obra que encabeza el programa. Escrita en el año 2000 originalmente para coro. En palabras del compositor: “Me decidí por el poema de Edward Esch, me llamó la atención de inmediato por su genuina y elegante sencillez”. Su primera estrofa dice: “Luz, caliente y pesada como oro puro, pensé que un enfoque sencillo era esencial para el éxito de la obra, y esperé pacientemente a que las armonías justas resplandecieran y brillaran”. Música brillante y elocuente que perfectamente transmite al espectador la luminosidad de Jesucristo glorioso, vestido de blanco entronizado como juez de vivos y muertos como Theotocópuli encumbra y destaca en El Entierro.

La parte terrenal de la pintura, sólo iluminada por las antorchas, nos muestra la escena del entierro. El luto y la seriedad en los semblantes destacan por encima de todo, el momento así lo requiere, llevándonos a la reflexión sobre la vida y la muerte. Quizá momento de arrepentimiento y meditación sobre el sentido de la vida.

Fa Ra Ri Ri Ra obra del compositor valenciano Andrés Valero compuesta en 2004 es la segunda obra del programa. El propio compositor califica de “mestizaje” el estilo que caracteriza a la obra. Está basada en un villancico (originariamente canciones profanas con estribillo, de origen popular y armonizado a varias voces) del compositor renacentista Mateo Flecha “el Viejo” titulado “Teresica Hermana” con un estilo que el musicólogo Felipe Pedrell definió en tres características esenciales: Tono genial de humorismo, ingenuidad infantil, e intención picaresca. Se encuentra recopilado (no XXXVI) en “El Cancionero de Upsala”. El uso que hace el compositor del villancico no puede calificarse como cita, puesto que utiliza toda la canción, pero tampoco es una simple adaptación instrumental, porque si bien aparece todo el material original, éste se combina, recicla y reelabora junto con otras ideas. Son elementos destacables la utilización de un pequeño ensemble de percusión latina, la división de los metales en dos coros alternos para presentar la primera incursión en “Teresica Hermana”, el protagonismo que adquiere la tuba en los momentos iniciales, etc. El título proviene del texto del villancico.

La música de “el Viejo” muy probablemente formó parte de las veladas que compartieron los caballeros y nobles del cuadro, incluido el propio pintor, cuando la situación era bien distinta aunque igual de terrenal y humana.

Las dos partes del cuadro, la terrenal y la celeste, están bien delimitadas por nubes oscuras que acompañan al alma inmortal de D. Gonzalo Ruiz y son elevadas al cielo por manos de un ángel. El Greco muestra en ésta y otras obras el dramatismo de unos cielos amenazantes, plomizos, a punto de derrumbarse, y que musicalmente están perfectamente descritos, transmitiendo de forma brillante las sensaciones que producen en el espectador por la siguiente obra del programa, Cloudburst (La Tormenta). Su compositor Eric Whitacre realiza una descripción de estos potentes cielos similar a la que nos muestra Domenico en sus lienzos. Whitacre nos explica la obra así: “Después de una actuación de Go, Lovely Rose en 1991, la directora Jocelyn K. Jensen me propuso escribir una obra para el coro de su escuela de secundaria. Ella es un directora increíble, legendaria por hacer cosas poco comunes en el escenario (coreografías, la iluminación, el vestuario, lo que sea), y yo quería escribir algo para ella en esa línea y así sorprender a la audiencia. Me habían regalado recientemente un exquisito libro de poemas de Octavio Paz, y en ese tiempo presencié una impresionante tormenta en el desierto, y supongo que simplemente todo se alineó. El efecto del chasquido de los dedos para simular la lluvia lo adopté de un juego de fogata antiguo que he modificado por este trabajo. Después de una revisión promovida por los sabios consejos de Jo-Michael Scheibe la obra finalmente se publicó en 1995”.

Originalmente para coro, el propio compositor es el autor de la transcripción y arreglo para banda sinfónica por encargo de la Indiana Bandmasters Association.

Aunque no apareció ningún ejemplar de la Divina Comedia de Dante en la biblioteca de El Greco, parece que la influencia de la obra literaria es innegable especialmente cuando observamos las imágenes de santos y ángeles. Independientemente de esto el nexo de unión de ambas obras es lo que nos cuentan. Ambas narran un viaje, “el Entierro” un viaje feliz gracias al resultado de una vida ejemplar “Tal galardón recibe quien a Dios y a sus santos sirve”, que tras el doloroso trance de la muerte, la luz de Cristo es el fin. En la Divina Comedia, Dante en su viaje nos muestra los posibles destinos del alma, algunos amargos, pero dejándonos en nuestras manos la posibilidad de alcanzar la Gran Luz Divina. Intentamos por tanto, en la parte final del concierto, establecer nexos de unión entre obras de distintas disciplina artística: Pintura, literatura y música, de épocas históricas dispares, adentrando al espectador en un mundo de sensaciones y buscando el objetivo de entender el ARTE como unión de destrezas en busca del placer del ser.

La Divina Comedia, es la Sinfonía no1 del compositor norteamericano Robert W. Smith. Se trata de una sinfonía programática inspirada en la epopeya de Dante que se divide en cuatro movimientos: El Infierno, El Purgatorio, La Ascensión y El Paraíso.

I. El Infierno:

Al igual que el Infierno de Dante, se divide en cuatro secciones siguiendo los acontecimientos del poema épico. Durante su descenso por el Infierno, Dante nos describe que está dividido en 9 círculos, los cuales se van haciendo más pequeños, formando una especie de continuos círculos hacia el centro de la Tierra. Comienza la Sinfonía un solo de oboe representando el pecado de la “incontinencia”. Como Dante terminó su viaje relativamente pronto, se considera que la sección del Infierno se enfrenta con el muro de Dis (La Puerta al Infierno). Crescendos enormes, percusión violenta, y gran estruendo, conducen rápidamente a la audiencia hacia la visión que Dante tiene del infierno, pasando por los distintos círculos que lo componen, y donde observa a los pecadores: lujuriosos, gulosos, avaros, asesinos… Jugando el compositor con contrastes continuos de tempo e intensidad. La sección final de “El Infierno” cuenta con los pecados de “fraude peligroso”. Como a Dante, al entrar en este círculo del infierno, se oye el estallido terrible de una corneta. “Ni siquiera el cuerno de Roland, que siguió a la derrota triste, cuando Carlomagno había perdido a su ejército de santos, era tan terrible como este”. Dante y Virgilio se introducen en la última sección del infierno, y con ello la música se ralentiza cuando Dante llega a lo más profundo del infierno y se enfrentan a la vista de Dis (Lucifer). Dante y Virgilio suben por las bandas de Lucifer, y salen al otro hemisferio, dejando atrás al mundo de fuego de “El Infierno”, representado al final del movimiento con un solo de timbales extremadamente difícil, acompañado de golpes violentos y esporádicos del gong. Cada uno de los movimientos de esta sinfonía tiene un efecto vocal, y en el Infierno, esto toma la forma de aullidos de dolor, equilibrada rítmicamente con golpes de látigo.

II. El Purgatorio

En el Purgatorio, Dante realiza un viaje a una montaña misteriosa con siete terrazas. Cada terraza representa uno de los “siete pecados capitales”, y está habitada por los pecadores que tienen que pagar una retribución simbólica por sus pecados en la Tierra. Durante su viaje, toda la montaña empieza a temblar y los pecadores en la montaña detienen su ardua tarea para cantar el “Gloria In Excelsis Deo”. Dante se entera de que el

terremoto representa que un alma ha pagado su penitencia, y ahora puede ascender a los cielos. Cada alma tiene la esperanza de que el próximo terremoto les pertenezca a ellos. El compositor muestra con gran maestría al público cada una de las terrazas que Dante muestra en su obra con el uso de una gran variedad de recursos musicales: Solos expresivos y ritmos de percusión, cantos que se producen con frecuencia durante esta pieza, primero con gemidos de dolor como consecuencia de arrastrar cargas pesadas, luego con los gritos de ” Gloria in Excelsis Deo “, durante el terremoto, y finalmente con el canto de alabanza. Otro efecto interesante se produce durante las primeras y últimas partes del movimiento, en los que la mayor parte de la banda arrastra sus pies en el suelo antes de que se reúnan en un ritmo repetitivo representando el andar pesaroso de los que están en el Purgatorio . El saxofón soprano destaca en este movimiento, tocando solos complicados y muy expresivos que anuncian las transiciones entre las partes. El solo de saxo soprano conduce a la banda por toda la pieza como huellas de las almas que se desvanecen poco a poco en la distancia.

III. La Ascensión:

La Ascensión representa el ascenso de Dante al cielo. El movimiento comienza con Dante mirando a las estrellas de la cima del Monte Purgatorio. Después de haber sido instruido y purificado en el Purgatorio, se prepara para su viaje al Paraíso. Beatriz, su guía en el paraíso, levanta la vista hacia el Sol. Siguiendo su ejemplo, Dante mira hacia el Sol y es en ese momento transformado (“trans-humanizado”). Está preparado para su gran aventura. Se sorprende al descubrir la maravillosa música, la música de las esferas en torno a ellos. Más rápido de lo pensado, comienza a volar a una velocidad increíble. La ascensión de Dante comienza con un motivo de la trompa, moviéndose más rápido de lo pensado. Los rápidos y virtuosos pasajes de las maderas añaden la velocidad de ascensión de Dante. Dante y Beatriz, acompañados de sonidos de gran belleza e intensidad, ascienden a la esfera de fuego. A la mitad de la pieza el tempo se ralentiza cantando la banda acompañada por el vibráfono. El tema de apertura del movimiento lo repiten las maderas mientras que el resto de la banda canta el Aleluya. Después de un breve solo de trompa anunciando la música de Dios se construye el clímax con un solo de trompeta, que luego se expande por al resto de la banda. La pieza se acelera de nuevo con el mismo motivo, terminando con un crescendo culminante y dramático a la nota final, al igual que Dante llega al Cielo. En este movimiento, destacan la trompa, trompeta y vibráfono.

IV. El Paraíso:

El movimiento final de la sinfonía es una obra llena de emoción. En este último movimiento de la “Divina Comedia” Dante ha ascendido a una velocidad increíble desde la cima de la montaña del Purgatorio a la primera esfera de los cielos. Está enamorado de la visión de la luz, más brillante y más intensa con cada esfera. El movimiento comienza con las láminas a modo de destellos de luz que se unen para crear un destello más poderoso antes de entregar la melodía a las trompas. El canto comienza muy temprano en el movimiento. El tema del comienzo de “La Ascensión” sirve como tema para la parte final de éste. La intensidad aumenta con cada entrada hasta que estamos rodeados de luces de múltiples colores. A medida que la luz envuelve al oyente, se nos presenta con los sonidos de alegría, paz, amor y esperanza… cada vez más brillante como el viaje a través de los diferentes círculos. La música se eleva dramáticamente en una nota suspendida final, cuando Dante, finalmente contempla el rostro de Dios. Un timbal solista acentúa la nota sostenida, terminando con una triunfante nota final de toda la banda. Este movimiento es el más corto de los cuatro, y destaca por llenarnos de emoción en estado puro.

Con este movimiento termina el concierto. El círculo se cierra llevándonos de nuevo a la luz. Como se exponía a comienzo de estas notas, El Greco supo no solamente contar el mensaje que quería Don Andrés Núñez de Madrid sino que dando un paso más supo reflejar en su cuadro el mensaje más importante del Cristianismo en un momento en el que éste se defendía de los movimientos reformistas que procedían del norte de Europa. Un mensaje de esperanza donde se muestra a Jesucristo como señor de la Vida y de la Luz.

TEXTO: Luis Miguel Abengoza. (Director) – Alfonso Fernández (Musicólogo)