Logo de Antonio Domingo     Hola de nuevo. En esta ocasión cumplo una petición que en numerosas ocasiones he recibido desde hace un año y medio. En agosto de 2008 tuve el privilegio de ser el pregonero en las Ferias y Fiestas de mi localidad natal, ampoule Tembleque, page y desde esa fecha han sido varias las veces que me han solicitado que les entregara una copia del texto del pregón. Hoy ha vuelto a ocurrir y por ello he decidido publicarlo, search para que a partir de este momento sea algo absolutamente público, tal como lo fue ese 23 de agosto de 2008.

     “Queridos paisanos, muy buenas tardes a todos:

     Como os decía en el “saluda” del programa de mano, es para mi una inesperada oportunidad la que se me brinda en esta ocasión, para poder dirigirme a todos vosotros con motivo de las Fiestas en honor a Nuestro Padre Jesús Nazareno de Tembleque.

     Sigo pensando, que el pregón debería ser realizado por alguna persona que tenga cierto prestigio o cierta trayectoria profesional en algún campo importante. Si para los políticos de Tembleque la música YA es un campo profesional IMPORTANTE, es que algo ha pasado en el alma humana o que me han cambiado a las gentes de mi pueblo. Espero que sea lo primero y que poco a poco, entre todos, vayamos otorgando a la Música el verdadero valor que ha representado para el ser humano a lo largo de la historia, pero sobre todo, darle el verdadero valor que va a tener durante este nuevo siglo XXI. Para daros un dato interesante de cómo se pensaba en nuestra localidad, os puedo relatar el simpático comentario que me hizo un vecino temblequeño, cuando Merce y yo compramos nuestra casa. El buen señor nos preguntó “que si para tanto daba el tambor”. Evidentemente este paisano no tenía muy claro que del tambor, o del clarinete, o de la tuba… se puede vivir perfectamente, y lo que aun es mejor: se puede SER FELIZ.

     En fin, para empezar por algún sitio, os diré que la primera vez que fui consciente de esto del pregón, y del tostón que era aguantar al tipo de turno su retahíla, fue en mi primera salida como miembro de la banda de música, que por aquellos años aun era Banda Municipal de Música. Marcelino Ballesteros Núñez era su director, personaje al que le debo gran parte de lo que ahora soy.

     Recuerdo, que mientras esperábamos a que aquel señor terminara y que por fin se lanzara el chupinazo que daba comienzo al desfile y la fiesta, yo siempre me sentaba en los escalones de acceso al ayuntamiento… y miraba a la gente. La mayor parte de los asistentes no prestaban atención a lo que se decía; bueno ni yo mismo, porque la verdad es que siendo aun un niño, y en ferias, uno no está para discursitos.
Pues como os decía, desde los escalones observaba y veía que nadie prestaba atención:

  • Los músicos porque andábamos a lo nuestro, descansando y recobrando fuerzas para todo lo que aun nos quedaba. En aquellos años “currábamos” de lo lindo: pasacalles para ir a por las reinas, himnos en el ayuntamiento, desfile después de la coronación, pasacalles para el miserere, (aguanta el miserere dentro o fuera, no sé qué era mejor, sobretodo cuando se tiene tan corta edad), después pasacalles para ir a la pólvora y por último volver al ayuntamiento. Espera, todo esto es como ahora, ¿no Paco? Debe ser que la costumbre de explotar a los músicos no ha cambiado. (¡¡¡A ver esos músicos que se note su presencia!!!).
  • Las peñas no atendían porque estaban a lo suyo, a su fiesta particular: sus birritas, sus camisetas, su agua por doquier, vamos que no es el momento de estar atento a lo que un tipo que no conocemos de nada nos cuenta. Bueno he de decir que al principio no había peñas. Tembleque, era uno de esos pueblos señoriales donde la fiesta y el aparentar iban de la mano. Todo el mundo se compraba “un hato nuevo” para los días de feria. Bueno uno “O VARIOS”, dependiendo del poder adquisitivo del “canut” como dicen en Valencia. Por cierto, Valencia, tierra donde siempre ha habido, hay y habrá temblequeños por todos sitios. Me sorprende pasear por la capital del Turia e ir saludando a la gente que conoces por la calle. Volviendo a las peñas, con su aparición las fiestas se hicieron más populares, más cercanas, más democráticas: mismo traje, misma música, misma diversión… por mucho que algunos vecinos clavaran sus gritos en el cielo y en los oídos del alcalde respectivo, por lo humillante que era ver cómo los jóvenes casi desvestidos se dedicaban a saltar, cantar, bailar, y en algunas esquinas, a pedir un poco de agua que refrescara su calentura. Ya veis cosas absolutamente salvajes y fuera de tono ¿verdad peñas?
  • Y el resto del respetable público asistente, pues también a lo suyo: saludos a conocidos y familiares que sólo vemos de agosto en agosto, que mira la “fulanita” lo descarada que va vestida, los niños pequeños que necesitan desaguar justo en ese momento, vamos lo típico. Bueno, mas o menos como estáis en estos instantes, ¿no?
  • Los únicos que sorprendentemente permanecían atentos, eran el resto de personajes públicos que asomados al balcón y con cara de circunstancia miraban al pregonero y asentían con sus cabezas. Como hacen ahora. Sólo en algunos casos asomaba una sonrisa a sus caras pensando “eso quizás me ha gustado”.

     Con mis once años, miraba todo esto y pensaba para mis adentros: “¿para qué vale realmente un acto en el que sólo atienden 10 o 12 personas? En fin, no lo entiendo; serán cosas de mayores”.

     De todo esto hace nada mas y nada menos que 27 años. “Casi na”. Mira, mira… algunas ya están echando las cuentas… Sí, 38 años en total… quién me iba a decir a mi, que pasado el tiempo sería yo el que, asomado al balcón, (con el miedo y vértigo que tengo a las alturas) os daría la murga a vosotros al inicio de las ferias y fiestas.

     Para quien aun no tenga claro quien soy yo, os puedo dar algunos datos más o menos biográficos, que os ayuden a ubicarme en el tiempo y en el espacio:

  • Para los más mayores, os puedo decir que crecí siendo el nieto de la Manuela la Comadrona y de Francisco el Sepulturero. Ésa fue mi seña de identidad durante mis primeros años. Cuando lo decía así, del tirón, veía en las miradas de los demás, un brillo especial de respeto hacia esas dos personas. Conquense en busca de más amplios horizontes era Francisco, mi abuelo, y temblequeña de pura cepa “la Manuela”, personaje donde los haya habido, con un genio y una voluntad fuera de lo común. ¿Cuantos de vosotros habéis sido traídos al mundo con sus propias manos en las camas de vuestros padres?
  • Después pasé a ser Antoñito el músico, el hijo de Paco y Paca, la andaluza. Me hice músico gracias a un regalo de mis abuelos y a la voluntad de mis padres que siempre estuvieron apoyándome, dándome lo que necesitaba. Aunque no siempre se podía, los euros nunca llegaron a entrar en nuestra casa y las pesetas siempre fueron escasas.
  • Más tarde, cuando inicié mi carrera musical, empecé a trabajar fuera de Tembleque y se me dejó de ver tan a menudo por aquí, en ese momento pasé a ser el hermano de Pepe el de ATIKE y de Jorge, ese tiarrón con cara de malas pulgas, pero con un corazón enorme, o por ser el primo de Zarco. Todo ellos, como bien sabéis sobre todo aquel sector de allí, tres personajes de la noche temblequeña.
  • Durante los últimos 9 años también se me ha llegado a conocer por ser el padre de Helena y Cristóbal, sobre todo en el ámbito escolar. Qué sensación mas curiosa la de ver a Pérez, a José Pérez, -¿dónde estás mestre?-, que no se dirige a ti para educarte como hacía en los años 80, si no que te recomienda consejos para tus hijos.
  • Y para terminar este boceto sobre quien soy, aun podría añadir que si nos vamos al vecino pueblo de Villanueva de Bogas, allí me conocen evidentemente, como el marido de Merce, la hija de Cecilio y Mercedes.

     Que cada uno se quede con la identidad que mejor entienda y que mejor le parezca, con aquella que según él o ella, mejor me define. Como veis, en parte cada uno de nosotros somos por fuera lo que los demás piensan que somos, aunque lo que verdaderamente importa, es lo que cada uno de nosotros pensamos que somos nosotros mismos, lo que somos por dentro. No lo olvidéis, no os dejéis llevar por lo que los demás digan de vosotros. Sed como sois.

     Realizada mi presentación, me queda por decir sólo un par de cosas mas, ya que le prometí al alcalde y al comisión de festejos que sería breve en mi discurso.

     Por un lado gritar a los cuatro vientos que soy temblequeño, toledano, manchego… pero sobre todo, que soy “DE PUEBLO”, y a mucha honra:

  • Porque ahora, vivir en un pueblo y ser ciudadano del mundo es un sueño posible, como diría el don quijote del musical “El hombre de la mancha”. Los tiempos en los que vivir en un pueblo te alejaban del resto del mundo ya han pasado. Para prepararme este pregón, entre otras muchas cosas, he visto la película “Bienvenido Mr Marshal” y la verdad, es que me he reído mucho. Qué lejos estamos en las zonas rurales de esa imagen que el cineasta Luis García Berlanga, dibujó con su cámara en el año 1953. Ahora, todo está a nuestro alcance, sólo depende de que nosotros mismos queramos estirar la mano y alcanzar el sueño que cada uno tenga. ¿Cuál es el vuestro? ¿O es que escondéis vuestro sueño tras los imaginados barrotes carcelarios de vivir en un pueblo? ¿Quién de vosotros se ha atrevido a abandonar su camino excusándose en que vive en zona rural?
  • Porque vivir en un pueblo no quiere decir que estás desconectado del resto del mundo y que tus posibilidades son menores. El mundo está inter-conectado e intra-conectado. Internet, nos une con cualquier sitio habitado o no, pero con posibilidad de línea o cobertura telefónica. Ahora quien no sabe es porque no quiere, no porque no puede como antes. Ahora quien no crece, quien no se supera a si mismo, quien no convierte sus ilusiones en realidades, es porque no quiere, no porque no puede. Pensad en lo que queréis ser. Ahora, todo es posible. Sólo depende de que TU LO QUIERAS ser verdaderamente.
  • Porque que vivir en un pueblo no te merma como ser humano, como habitante de la vida, como miembro de esta gran comunidad social que es el mundo. Los valores que en las zonas rurales defendemos, están muy por encima de los que las grandes ciudades ofrecen. Nuestro valores humanos son mil veces más reales, más próximos, se podría decir que aquí forjamos seres humanos que son HUMANOS de verdad. Los grandes miedos de las ciudades aquí no existen. Mis hijos juegan en la calle sin miedo a ser secuestrados, y como mucho llegan a casa con unos mocos como “velas”, o con una pedrada en la cabeza. Las chicas jóvenes pueden salir por la noche sin el temor de si van a ser ultrajadas o no. Nuestro mayores pasean por las calles del pueblo sin miedo a ser despreciados, desoídos o incluso robados. El colmo resulta ser tener la posibilidad de saludar a los guardias civiles, sin la sensación de que estás siendo interrogado simplemente con su mirada. Hasta ellos viven más felices aquí.
  • ¿Qué significa tener calidad de vida? ¿Cuál es la verdadera sociedad del bienestar? ¿Dónde reside? ¿Con qué se mide? El número de metros que nuestras casas tienen, son muchos más y además, bastante más baratos que en las grandes ciudades, ¿o no? Nuestros coches permanecen guardados en nuestros garajes por un módico precio. Igual que en las grandes ciudades ¿cierto? Nuestros pies pisan la tierra real en nuestras casas, no somos de los que poseemos un trozo de aire en el sexto piso, como en las ciudades. La distancia con nuestros trabajos es de escasos 10 minutos. Por lo tanto el estrés que nos generan los semáforos en nuestro pueblo es parecido al que se tiene en las ciudades, ¿verdad?

     Como podéis comprobar, tengo muy claro donde vivir y porqué. También sé que para tener todo esto, para poder disfrutar de esta calidad de vida, necesito hacer muchos kilómetros a diario. Vivir en Tembleque y trabajar en Donostia, o en Bruselas o en Málaga, o en Canadá, no es sencillo. Pero es posible. Y sobre todo tiene muchas y muy gratas recompensas.

     No penséis que estamos al final del mundo, o como dicen nuestros jóvenes: “en el culo del mundo”. Para mí estamos en otro sitio muy diferente. Estamos en la casilla de salida, en ese punto de la carrera donde todo es posible. Todo está a vuestro alcance. Tomad aquello que necesitéis. Todo es posible si deseáis.

     Con respecto a las fiestas… disfrutad… convivid… compartid… reid… saboread los buenos momentos, ahora que están en vuestra mano, las fiestas son para ello. Simplemente permitidme daros un único consejo: sed prudentes y no queráis quemar toda la pólvora en una sola noche, en una sola semana. La vida afortunadamente es más larga de lo que nos parece. Gastad vuestra energía vital de forma inteligente, no seas necios malgastándola.

     En fin, como veis, la vida es una caja de sorpresas, y en ella nunca hay que dejar a un lado las ganas de seguir buscando y sobre todo: de seguir encontrando. Los sueños uno a uno se pueden ir cumpliendo, en una sóla “vida”. Espero que los vuestros hayan sido despertados y que ante este “pregón”, vuestras cabezas hayan olvidado por momentos vuestra propia realidad y hayan sido capaces de construir otra paralela, que si lo miráis bien, en muchos casos será tan real o más que algunas de las historias que todos vivimos a diario. La imaginación es así de poderosa. Por lo tanto, no perdáis vuestras ilusiones nunca. Un ser sin sueños, sin pasiones, es algo inerte, mustio, triste.

     Pero si alguna vez os sentís abatidos, desolados y con ganas de abandonarlo todo, recordad que la música en particular y el arte en general, curan los males del corazón y las penurias del alma. Muchas gracias, buenas tardes a todos y felices ferias y fiestas 2008″.  

antonio domingo