Logo de Antonio Domingo     Este es uno de esos proyectos educativos que cuando realizas su diseño sobre el papel, case dudas en muchos momentos que pueda llegar a hacerse realidad. Varios son los condicionantes que te hacen pensar que de una manera o de otra van a ralentizar el funcionamiento del proyecto, cuando no lo van a paralizar. Aun sabiendo que era un proyecto complicado, las ganas de inventar y de ver crecer hasta el final tus propias ideas, son las razones que te llevan en volandas hacia ese futuro incierto, además de saber, que la música busca su camino como el agua en el valle.
El montaje “Villancicos cojos” responde a ese perfil de concierto navideño de escuela de música, en el que los alumnos de la misma interpretan conocidas melodías que nos recuerdan que el final del año está muy cerca. Después de más de veinte años haciendo conciertos navideños, decidimos imprimir en éste, pequeñas pinceladas educativas, que aun manteniendo ese “espíritu festivo” tan propio de esas fechas, permita trabajar en la línea de la investigación musical. Ese tipo de investigación musical que nos anime a bucear entre los recovecos y entresijos de la música, en esos lugares que las clases semanales no nos permiten escrutar con tranquilidad, con sosiego, con esa contemplación necesaria para que la sensibilidad aflore a la superficie, incluso en los corazones endurecidos por la velocidad de la vida.

Programa de mano, "Ya viene la vieja" espectáculo creado por Antonio Domingo

Programa de mano, “Ya viene la vieja” espectáculo creado por Antonio Domingo

Por lo tanto estos “Villancicos cojos” hacen referencia a un concierto de villancicos especiales, villancicos morfológicamente distintos, villancicos pasados por nuestro particular quirófano musical, donde han sido transformados en elementos educativos, capaces de convertirse en nuevas herramientas que sirvan para completar el currículo musical de nuestros alumnos y alumnas.  Todas las melodías son totalmente respetadas, así como sus bases armónicas, pero en la parte rítmica son transformados y responden a esa parte de investigación de la que antes hablaba. En este caso en concreto todos los villancicos están basados (reescritos, adaptados, arreglados), en compases dispares o compases quebrados.

Aquí aparece el primer gran inconveniente: el miedo generalizado, que se le tiene a los compases tipo 5/8, 7/8, u 11/8, en los centros educativos. Se piensa que estos ritmos quebrados son demasiado complejos para utilizarlos como
herramientas educativas habituales con los alumnos. Este proyecto consigue demostrar que eso no es real, y que la mayoría de nuestros alumnos están mucho más preparados para asumir retos de lo que nosotros como profesores creemos. En muchas de las ocasiones, aunque de forma inconsciente, formamos a nuestros alumnos inculcándoles nuestros propios miedos.

El otro de los inconvenientes hace referencia a lo complicado de conseguir repertorio con estas características. Esto nos llevó a decidir que lo más fácil sería realizar nosotros mismos versiones de los villancicos más tradicionales, de aquellos villancicos que todos conocemos. De esta forma serían como trajes hechos a mano y a medida de nuestras propias agrupaciones. Así lo hicimos, y otro inconveniente solucionado.

La última de aquellas ideas iniciales que parecían infranqueables, es conseguir hacer, de esta herramienta educativa tan interesante para nosotros como educadores musicales, un programa de concierto asequible para el público que habitualmente asiste a nuestras celebraciones artísticas en el teatro. Ahí el texto que acompaña al montaje es fundamental como hilo conductor durante todo el Numerología del programa de mano de "Villancicos cojos"concierto, así como cada uno de los momentos en los que al público se le hace participar de los elementos rítmicos quebrados a través de su propio cuerpo. Hemos de recordar que no hay nada como el empirismo para reforzar las ideas en el público asistente.

Unido todo ello en una misma cazuela, lo pusimos a cocer a fuego lento y finalmente el resultado fue este montaje titulado “Villancicos cojos”, un concierto brillante, vivo, inesperado, diferente, donde hubo unos “Peces en el río” en 5/8 (2+3), un “Noche de paz” en 5/8 (3+2), una “Campana sobre campana” en 11/8, “We wish you a mery Christma” en 9/8 (2+2+2+3), o un “Jingle bell” en 7/8, por citar algunas de las numerosas melodías que pudimos escuchar.