¿Qué es la escuela de música? (Rosa Marín)

Logo de Antonio Domingo     He aquí un nuevo artículo para esta Memoria Emocional. Seguramente seráuno de los más entrañables de toda la web, o al menos eso espero.

     Como muchos sabéis, la Escuela Municipal de Música “Gratiniano Martínez” es un lugar muy especial, un lugar diferente, un espacio acogedor donde cada discente y cada docente tienen su propia identidad. Todos los que hemos crecido musicalmente en sus aulas tenemos la memoria llena de vivencias inolvidables, de sensaciones que nos hacen vibrar por dentro, de recuerdos en los que una sonrisa casi perpetua se dibujaba desde que entrabas hasta que salías de clase.

     Llevaba tiempo con esa idea en la cabeza, pensando en lo singular de nuestro centro educativo, y me apetecía crear un artículo donde, entre todos, podamos mostrar al mundo qué es lo que pensamos sobre nuestra escuela, qué es lo que le ocurren a nuestras emociones, a nuestros sentimientos cuando evocamos nuestro paso por sus aulas.

     Me gustaría poder dejar constancia en este apartado de la web, en esta Memoria Emocional, de todo aquello que nuestro centro representa para nosotros y que de esa forma quien lea estos testimonios pueda acercar un poco su entendimiento, a aquello que nosotros como profesores y alumnos sentimos aquí.

     Para los más nostálgicos os dejo este pequeño regalo. ¿Recordáis el comienzo del concierto de primavera del año 2006?

antonio domingo

 Escuela Municipal de Música «Gratiniano Martínez»

Villacañas (Toledo).

 ¿Qué es la Escuela de Música?

Nº 21 Enviado por Rosa Marín, ex-alumna de la Escuela de Música; (guitarrista).

El día 20 de Abril de 2013 volví a estar con mi segunda familia encima de un escenario.


Echaba mucho de menos esos viajes en autobús, el subirme al escenario y disfrutar como lo hacía antes, pero sobre todo, a esas personitas que me acogieron como si no me hubiera ido nunca de la escuela de música.

La decisión más difícil de mi vida fue al tener que elegir entre ir a clase los viernes o seguir en la escuela de música. Pero me tuve que decidir por ir a clase, ya que era por una buena causa, para aprobar y cuanto antes poder dar clases.


Yo antes de entrar en la Escuela de Música Gratiniano Martínez tenía decidido mi futuro, quería terminar de estudiar la ESO y después empezar a trabajar en las fábricas de Villacañas, ya que en esa época estaban en auge. Y ahora estoy en primero de Grado de Educación Primaria en la Universidad Rey Juan Carlos de Fuenlabrada (Madrid). Y el próximo curso voy a cogerme la mención de música.

Lo que más me gustaría en esta vida es poder ser una profesora tan buena como mis profesores de ésta escuela. Por ello quiero dar las gracias a mis dos profesores de guitarra, Paco y Javi, y como no al director de la escuela que es Antonio Domingo. Estos profesores son los que me han animado a estudiar y sobre todo, a formarme un futuro con el que disfrute y aprenda cada día, porque un profesor tiene que aprender de sus alumnos y alumnas, y de las experiencias que viva a lo largo de la vida.


Sé que ésta profesión es la más difícil de todas, pero cuando hice las prácticas del módulo de Educación Infantil pude comprobar que estoy en el camino adecuado. Me encanta ver esas caritas esperando para ver que les vas a explicar, que cada día te den la bienvenida con una sonrisa y un beso. Los niños y niñas son el futuro y es un privilegio poder educarles y enseñarles todo lo que este en tu mano. Esta escuela me a echo recapacitar mucho sobre la vida y sobre como quiero ser. Tienes que pensar en los demás, pero sobre todo en ti mismo.


Este es un mensaje para los actuales alumnos de la Escuela de Música “Gratiniano Martínez”, aunque os digan que sois raros, o que no entienden porque podéis estar metidos hay toda la tarde estudiando, no debéis reprimiros sois especiales, sois diferentes, pero esa diferencia en el día de mañana os hará grandes y felices. Espero que algún día no muy lejano nos podamos volver a juntar, y poderme disfrutar de lo que para vosotros es el día a día.


Y por favor, disfrutar el día a día con vuestros compañeros y nunca os olvidéis de los que ya no estamos, que aunque no lo parezca os echamos mucho de menos a todos y todas.


Un abrazo y un beso.


Nº 20 Enviado por Alicia Saelices, alumna de la Escuela de Música; (clarinetista).

Nadie me ha enseñado a ser música como ella,

nadie me ha enseñado a ser persona como ella,

nadie me ha acogido como ella,

nadie ha deseado tanto que me quede allí como ella,

nadie me ha echado tanto de menos como ella,

nadie me ha ayudado tanto como ella,

nadie ha estado conmigo cuando lo necesito como ella,

nadie me ha soportado tanto como ella,

nadie me ha demostrado que me quiere tanto como ella,

nadie me ha demostrado que me necesita tanto como ella,

nadie me ha hecho reír como ella,

nadie me ha enseñado a conocer a las personas como ella,

nadie me ha enseñado ha conocerme a mi misma como ella,

nadie me ha enseñado a creer en mi misma,

nadie me ayudado tanto a resolver mis problemas como ella,

nadie me ha enseñado a valerme por mi misma como ella,

nadie me ha enseñado a ver las cosas que valen la pena como ella,

nadie me ha hecho pasar buenos momentos como ella,

nadie me ha querido tanto como ella,

nadie seguirá haciéndolo tanto como ella,

nadie me ha enseñado a ser ESCUELA DE MÚSICA como ella.

Porque ESCUELA DE MÚSICA solo hay una, y gracias a ti, el sueño de muchos niños y niñas como yo se ha hecho realidad. Porque a la vez que este sueño se hace realidad, TÚ haces el tuyo realidad:

HACER FELIZ AL MUNDO.

Quiero darte las gracias por hacerme comprender que cada persona vale sólo por ser. ¡Ah!

Y: ¡GRACIAS POR HACER MI SUEÑO REALIDAD!

Nº 19 Enviado por Belén Sánchez, alumna de la Escuela de Música; (clarinetista).

Pues qué decirte, que ya son casi 6 años estando en esta increíble escuela. Que no me cansaré de decir nunca lo orgullosa que estoy de pertenecer a esta gran familia…

Recuerdo la primera vez que entré a la escuela, era muy pequeña, veía a los que ahora son mis compañeros y grandes amigos, igual que yo, asustados, sin saber qué hacer. Nada más entrar, vi a unos niños estudiando solfeo, a otros riéndose; luego mirabas a las caras de esas personas y todas estaban felices, no lo lograba entender… Pasé a clase de preparatorio con Esperanza y me transmitió esa gran felicidad que tenían esas personas. Ivan pasando los años y yo me iba haciendo mayor, más macarrilla y más pasota de todo… menos de la música.

(Esto que te cuento ahora no lo he contado nunca a nadie).

Hace 1 o 2 años se me pasó por la cabeza irme de la escuela, porque corrían rumores de que Chemi se iba; los amigos todos los días me decían: «venga desapuntate si eso es una perdida de tiempo»… Me aparté un poco de esta gran familia, estudiaba menos, pasaba de tocar el clarinete, me costaba ir a la escuela los lunes y los viernes… El día que menos me esperaba me dijeron: venga que hay asamblea…y yo decía ¿qué es eso?, pues sentí curiosidad y entré en la clase, me senté, y esperé. De repente veo a Antonio hacer un par de preguntas; la gente contaba sus cosas, mostraba sus sentimientos, se emocionaban y NADIE se reía, si no que les daban consejos y les ayudan…

Fue en ese justo momento cuando vi la gran familia que había en la escuela y que yo me estaba perdiendo…

Entonces entendí que no podía dejar la escuela porque ciertas personas dijesen cosas absurdas de ella…

No la dejé y no me arrepiento de ello, porque he crecido como persona, me he abierto más, soy sincera conmigo misma y ahora no me da miedo expresar mis sentimientos porque no me importa si se ríen o si dicen de mí…

¡Doy las gracias a esas personas que me ayudaron a seguir en esta escuela!

Y cómo me iba a olvidar de ti Antonio, pues que GRACIAS por haber hecho que el proyecto de la danza del sol saliese Genial!, y que conociésemos a personas increíbles.

MUCHAS GRACIAS 🙂

Nº 18 Enviado por Fernando Rodelgo, alumno de la Escuela de Música; (batería).     

     Cuatro años en la escuela, cuatro años en los he vivido experiencias increíbles e inolvidables…

     Recuerdo antes de entrar que compañeros del instituto que estaban en la escuela me decían que me apuntara, que me lo iba a pasar genial que no me iba a arrepentir, que simplemente probara a ver que tal…

Fernan tío en serio que no es igual que en el instituto, prueba…

Que no!, Que a mi me gusta la batería, pero para tocar la batería no me hace falta saber música, o ¿cuando has visto tu a el batería de Metallica por ejemplo tocar con partitura? Ademas, que no me gusta salir en los conciertos ahí con toda la gente viéndote, que no, que no.

      – Si luego no es tanto, una vez que has dado un par de conciertos le vas a ir cogiendo el gustillo…

      – Si, y luego las clases de lenguaje… que a mi no se me da bien leer.. no ves que en todas las canciones del libro de música tengo las notas apuntadas que no lo pillo, que me lío.

      – Bueno habla con tu hermano y que te cuente él….

 

     Él también me animó a entrar pero seguía negándome…Hasta que un día se me ocurrió ir con mi hermano a la escuela… lo primero que le dije al llegar fue: “donde esta la batería” al entrar en aquel aula observé que había un montón de instrumentos de percusión… me llamó mucho la atención la marimba… nunca habia visto ese instrumento desde cerca, creo que ahí fue cuando me picó la curiosidad de saber algo sobre aquellos instrumentos que desconocía.

   

     Empieza mi primer día de escuela… entro a la clase, todos chavalillos de 7 y 8 años… “donde me he metido..”, empezamos…

Venga chicos arriba! Derecha… un, dos, tres, cua… (venga ahora encima a bailar..)

      – Repetir ta-taka-ta (ahora palmitas…¡que chorrada!..)


     Esa chorrada que pensaba que era… se ha convertido en una mejora de psicomotricidad (imprescindible para la batería), mejora del pulso, del oído… con ese juego de palmas y pies estaba aprendiendo música… Cuando supe el porque de esos ejercicios sentí admiración hacia el profesor… fue capaz de enseñarme a que entendiera mejor los ritmos con juegos de palmas… curioso… Le empecé a coger el gustillo a las clases, si, no tenían nada que ver con las del instituto… y eso me molaba. Ójala hubiera Antonios dando clase de matemáticas, de lengua, de historia… estoy seguro que no habría tanto fracaso escolar. ¡Tenia interés por aprender a leer! Por saber que es eso de semicorchea, que es una redonda, que es un arpégio…


     Llegaron las vacaciones de Navidad del año pasado… y Antonio iba a ensayar una tal “danza del sol” dijo que si queríamos tocar que fuéramos… ¡pero eran vacaciones! No tengo otra cosa que hacer, ir a la escuela en vacaciones,… pues no se como ni porque, pero, si, fui a aquellos ensayos… Nunca me voy a arrepentir de haber ido… he conocido mas a mis compañeros, he pasado muchos momentos inolvidables con ellos, me he dado cuenta que estar con compañeros mas pequeños que yo no es para nada malo ni raro, ademas hemos ido a Barcelona, a Toledo, hemos salido en la prensa, como los wenos… quien me iba a decir que aquellas vacaciones de Navidad iban a marcar un punto importante en mi vida.


     Bueno que me enrollo demasiado… jaja. Aunque esto solo es un corto resumen….  el tema es ¿que es para mi la escuela?…


     No es fácil explicarlo con palabras, es mi segunda casa es un lugar donde nadie mira mal a nadie, donde se comparten emociones, me siento muy cómodo, me siento orgulloso de estar en un sitio así y de tener un profe así de especial, que se preocupe por ti,  que te ayude, que te conozca y que sepa cuando estas mal y que tenga ese buen rollito que a muchos profesores le hacen falta.


     Darte millones de gracias por todo lo que me has ayudado.


     Sabes que no queremos que dejes la escuela, sin ti perdería la magia esperamos que las cosas cambien y al final salga todo bien.

 

     Un fuerte abrazo. Fernando.


Nº 17 Enviado por David Sesmero, alumno de la Escuela de Música; (saxofonista).

     HOLA  ANTONIO:

     Soy David, y te quería escribir dándote las gracias por todo lo que has hecho por mi. Creo que estos 7 años casi 8 que estado contigo, me han pasado las mejores cosas de mi vida.

     Los compañeros que he hecho gracias a ti son increíbles, y todo gracias a ti. La escuela de música para mí ha sido, aparte de una gran parte de mi infancia y espero de toda mi vida, ha sido un gran apoyo para mí en todos los momentos. En verdad en la acampada me di cuenta de dónde estaba y que era donde tenía que estar, y todos estos años he aprendido música pero no a vivir como ahora.

     Lo de Barcelona, creo que ha sido un sueño para todos, incluso para ti. Pero eso ha sido posible con tu esfuerzo y por supuesto el de todos los demás. Pero creo que esta experiencia que estamos viviendo los que pasamos por la escuela de música no la vivirá nadie más. Porque aunque alguna vez no estudiemos, y te enfades, sé que ese enfado que tienes dentro es de cariño y de ayuda, que no sabes manifestarlo, aunque a veces cojas la botella y me «arrees». Creo que como me dijiste, o eso he entendido, yo he elegido una de las dos caras para manifestarla en mi vida, porque creo que las personas que me quieran de verdad, como tú, me querrán con cualquiera de mis caras. Por eso, y ya para terminar que se me hace un nudo en la garganta, te doy las gracias en nombre de todos los que te rodean y especialmente yo, que te tengo mucho aprecio, y muchas veces pienso, ¿qué hubiera sido mi vida sin ti?

     Por eso gracias Antonio, y sólo te pido una cosa más, que nunca, nunca, nunca te vayas de la escuela de música.

     PD: COMO YA EL PULSO ME TIEMBLA DEMASIADO Y EL NUDO HA DESEMBOCADO, TENGO QUE DEJARLO AQUí, PERO ANTES DE IRME UNA ÚLTIMA COSA, CREO QUE NINGUNA PALABRA SIRVE PARA DESCRIBIRTE COMO ERES, PERO TE DIGO ALGUNA QUE SE ACERCA UN POCO… MENDEZ, MÁGICO, UNIVERSAL, VOCACIÓN, INTELIGENCIA, PENSAMIENTO CONSTANTE, !OPTIMISTA! Y SOBRE TODO, ERES INCREÍBLE.

Nº 16 Enviado por Helena Domingo, alumna de la Escuela de Música; (flautista de pico).

     La escuela de música de Villacañas, ha sido de todo lo que me ha pasado en mi vida, lo mejor. Me ha enseñado a valorarme como persona, a sentirme comprendida, escuchada, feliz… Son tantas cosas que me pasaría horas escribiéndolas. 

     Allí, en ese lugar de «nunca jamás», donde nosotros, «los niños perdidos», nos encontramos juntos como una gran familia donde todos importantes. El tiempo allí se pasa volando. Lo que más me gusta son las asambleas; todos en círculo contando nuestros problemas, mientras… los demás escuchan atentamente y te ayudan… Son de esas pocas personas que valen la pena, que sabes que no te van a fallar.

     Espero no crecer nunca y quedarme aquí, en mi sitio, mi lugar, la escuela de música, «el país de nunca jamás». No cambiaría este sistio por nada del mundo, es único, y yo he tenido la suerte de conocerlo, de sentirlo y de comprender… y simplemente imagina, crea y se tú mismo; para ser feliz tienes que encontrar tu sitio y yo ya lo he encontrado.

     Gracias a todos los que me dieron y me han dado apoyo. Os quiero a todos.

     Un fuerte abrazo y con mucho cariño.

     Helena Domingo.


Nº 15 Enviado por Carmen Segura, ex-alumna de la Escuela de Música; (flautista). 

     Recuerdo la primera vez que pasé a la escuela, recuerdo, la primera vez que subí al escenario, la primera vez que me emocioné tocando….


     Recuerdo, a mis primeros compañeros, mi primera profesora, mis primeras notas desentonadas con vergüenza, mi primer, MA-RI-PO-SA, MA-RI-PO-SA, MA-RI-PO-SA…

  

     Recuerdo, pasar a segundo curso.


     Recuerdo, cuando me decían: ¿ya vas con Antonio? Te vas a enterar…


     Recuerdo mi primera sensación al entrar en clase: nervios. Nervios que aumentaron al ver al profesor: “hombre serio, con las ideas muy claras, y aunque severo, muy buen profesor”. Ésa es mi primera sensación al verte, y mi primera idea: ¿para qué me habré apuntado otra vez…?


     Siete años después, siete años cursados; y ahora más de un mes echándoos de menos… recordando las asambleas, las emociones, los buenos consejos, (y arrepentida de no haberlos seguido antes…), las sonrisas de los niños al DISFRUTAR de la música, tu cabreo por no haber estudiado, tu manera de enseñar, de unir, de crear personas nuevas. Así es, creas personas nuevas al hacernos compartir sentimientos, al hacernos entender que debemos luchar por lo que queremos, al explicarnos como son las cosas, y cómo podemos cambiarlas.


     Recuerdo mi primera clase con Luismi, cómo me enseñaba a tocar con la flauta desmontada y mi pensamiento: ¿éste sabe lo que hace? ¡¡Pero si está desmontada!! Y sí, sí que sabía lo que hacía, sí que sabía cómo guiarme, sí que sabía comprenderme y aconsejarme…


     Madrid, último vagón del metro, 10 de la noche, después de un largo y difícil día, y sólo me da por pensar… ¿Qué hubiera pasado si la escuela no hubiera existido en mi vida…? Fácil: millones de experiencias perdidas, amigos irremplazables sin conocer, no haber aprendido tantísimas cosas musicalmente, y que me son imposibles de citar, tener la sensación de que todo se puede conseguir, y un «sí, y además» desaparecido…


     GRACIAS, y mil GRACIAS por haber hecho que siete años de mi vida hayan sin sido tan especiales, mágicos e inigualables… Espero pasarme por allí pronto, cuidaros muchísimo, un besito.


     Carmen Segura.

Nº 14 Enviado por Araceli Sánchez, alumna de 4º de lenguaje musical; (trompista).

     La escuela de música ha significado bastante en gran parte de mi vida. Aún no he acabado la escuela pero no tengo prisa en acabar. En la escuela no estamos sentados y con tensión, porque lo hacemos porque queremos, disfrutamos, reímos. Algunas veces vamos los miércoles para aprender ritmos nuevos y juegos chulísimos. A mí me gusta ir porque siempre que voy aprendo algo nuevo. Estoy aprendiendo cosas nuevas de las que nunca había oído hablar, como por ejemplo los intervalos, que es una de las cosas que más me gustan.
     Me gusta irme allí y estar toda la tarde porque nunca me aburro. Tengo bastantes amigos allí y me gusta ayudarlos en sus problemas. Con todos mis compañeros de clase me llevo bien, nos solemos ayudar bastante todos y eso me ayuda a que no me sea muy difícil ritmo, entonación y dictados. Los profesores son muy buenos y te ayudan bastante con todos tus problemas, a la vez cada día te ayudan más según tu nivel y lo que más me gusta de ellos es que te dan muchísimas fuerzas para seguir a delante con el instrumento y con lenguaje musical.
     Antonio, que mola mucho y cada vez le salen cosas de su cabeza más raras pero divertidas, hace cursos en los que sirve bastante para saber por ejemplo qué instrumentos están sonando en cada momento de una canción. En las clases de Antonio solemos escuchar la tecla que nos da para saber qué nota es. Me gusta mucho porque para mi instrumento me hace mucha falta y cuando estoy en algún lado y suena algún ruido me gusta oírlo para saber qué nota es. Nos enseña bastante en la edad de cabeza para saber lo que vamos hacer, él en cualquier momento te ayuda a ser mejor persona.
     En mi escuela una de las cosas que veía mas raro cuando empecé es la edad, porque te encuentras con niños de 4 años hasta viejecitos tocando instrumentos y aprendiendo. Para los ensayos de los conciertos nos solemos juntar mucha gente tocando instrumentos y aunque parezca raro hay niños de 8 años que están tocando su instrumento con una facilidad que uno no se imagina.
     Aun no se todas las cosas, pero gracias a todos los que hay en la escuela voy aprendiendo cosas nuevas en las que no se me van a olvidar en la vida. No estoy pensando aún en acabar ya la escuela porque para mí es como si estuviéramos todos unidos y si uno falla todos le ayudamos enseguida. Me gustaría llegar a ser una viejilla y poder seguir yendo a música para hacer ejercicios como está haciendo una de mis abuelas. Ella dice que se lo pasa muy bien y se entretiene mucho con sus compañeras y su profesora. Sé que estoy diciendo lo que es la escuela de música, pero me gustaría meter a mi instrumento porque con él cada día aprendemos más los dos. Para mí es como una persona que está avanzando poco a poco como yo. No me gustaría dejarlo en la vida, aunque la gente diga que es difícil para mí no lo es porque me gusta muchísimo.
     Ya voy acabando, aunque sé que si me lío a pensar no acabaría en la vida, porque cada vez inventamos cosas nuevas como por ejemplo este concurso espero pasármelo muy bien el próximo día, para reírme de lo que harán mis compañeros percusionistas por llevarse el gran parche. Esto es todo espero que os guste mi opinión de mi escuela de música.
Adiós.

Nº 13 Enviado por Silvia Soler, alumna de 4º de lenguaje musical; (guitarrista).

     LA ESCUELA DE MÚSICA COMO UN HOGAR.

     Para mí la escuela es como un sitio donde me resguardo de los problemas, hago amigos y aprendo como nunca. A veces me ha enseñado lecciones muy valiosas que debería aplicar a la vida. Porque para mí la música lo es todo, ya que lo hago solamente por diversión aunque me gustaría que algún día que pueda ser mi futuro.

Nº 12 Enviado por Irene García, alumna de 4º de lenguaje musical; (percusionista y flautista).

     La Escuela de Musica me gusta porque a parte de aprender música, y quien sabe si también una profesión, me siento bien con mis compañeros y profesores, que sin ellos y el fenomenal ambiente no sería tan agradable estudiar. Además estando allí me divierto, me río y me olvido de lo problemas que me suceden. Aunque a veces esté agobiada con los examenes del instituto ir a la Escuela de Música hace que me olvide de ellos un rato y me divierta tocando mis instrumentos.
     Los profesores en general te hacen reir y te enseñan cosas sobre la música que tu no sabías y  aunque te equivoques ellos nunca pierden la esperanza en ti. Algunas veces me pongo muy nerviosa y creo que las cosas no me van a salir pero luego me pongo a pensar detenidamente y se que estoy entre amigos y que no va a pasar nada.
     Pienso que la Escuela de Música es un complemento a mis estudios, pero que cada vez tiene mas protagonismo en mi vida. Gracias a todos por sentidme bien con lo que hago.

Nº 11 Enviado por Paula Novillo, alumna de 4º de lenguaje musical; (clarinetista).

     La escuela de música es muy divertida porque hacemos cosas divertidas y los profesores nos regañan por que hay que estudiar, pero te  lo pasas muy bien.

     Las clases son muy divertidas y hacemos concursos como éste que va a ser muy divertido, y convivencias…

Nº 10 Enviado por Inmaculada Felipe, alumna de 4º de lenguaje musical; (clarinetista).

     Mi escuela de música es genial. Allí puedes aprender a entonar notas y saber diferentes ritmos. También aprendemos intervalos y enarmonías. 

     Lo que más me gusta de Lenguaje Musical es que tenemos que sacar las notas y los ritmos de canciones que conocemos y a mí me parece divertido. También me gusta que muchos miércoles nos juntoamos varios cursos para hacer la clase todos juntos. ¡Lo pasamos genial!

     Antonio hace también curspos para aprender a escuchar música y noto que en los dictados voy mucho mejor. Antonio es genial. Es muy gracioso y a todos nos hacer reir y pone nombres muy divertidos a los dictados, como por ejemplo «el dictado chorizo».

     En mi Escuela de Música hay muchos instrumentos, uno de ellos el clarinete, que es mi instrumento favorito. También además de lenguaje y de nuestro instrumento podemos ir a clase de Orff y a Coro. Yo voy a las dos cosas.

      Mi escuela también tiene Orquesta de Cuerda, Orquesta de Vientos y Big-band.

      ¡Mi escuela es la mejor del mundo!

Nº 9 Enviado por Nuria Hervás, alumna de 4º de lenguaje musical; (percusionista y flautista).

    Me gusta la escuela de música porque, aparte de aprender música hay muy buen ambiente y se hacen nuevos amigos que nos ayudan.

     En cuanto a los profesores, qué decir, son una maravilla porque aprovechan su sabiduría de la música para ofrecérnosla a nosotros. También nos ayudan tanto en los problemas que tenemos fuera de la escuela como los de dentro de la escuela, porque nos entienden. La escuela de música te da oportunidades para saber más cosas y aprenderlas mejor ya que desarrolamos nuestra cabeza.

     Esta escuela es como otra casa para mí, donde tengo más familiares que me ayudan, me enseñan y me dan oportunidades en la vida que todos podemos aprovechar. Y para terminar bien, como no hablar de nuestro director Antonio Domingo, un profesor que sabe a lo que se propone y que nos pone las cosas más cerca de nuestro alcance, aunque siempre con el listón muy alto.

     Una de las cosas que tambien me gusta es que tengo familiares en la escuela de música y compartimos nuestro aprendizaje.

Nº 8 Enviado por Sofía Saelices, alumna de 4º de lenguaje musical; (pianista).

     La escuela de música es un lugar en el que aparte de aprender música te diviertes. Todo el mundo nos ayudamos intentando obtener un resultado gratificante para nosotros y para el público que asista a los conciertos. Los profesores se esfuerzan, y con mucha ilusión y gran trabajo, nos enseñan cosas sobre la música. Mucha gente pensará que la música te ocupa mucho tiempo, y es así, pero si te gusta aunque sea como hobby pues no te importará, porque en la escuela de música no solo aprendemos música, sino que también estamos con los amigos.  

     En las clases intentamos ayudarnos los unos a los otros los máximo posible, intentando que nadie se sienta inferior a nadie. En los descansos hablamos de las cosas que nos han pasado, estudiamos, y hay que admitir que algunas veces hacemos los deberes de música.
     También hacemos talleres de desarrollo auditivo en los que nos lo pasamos genial; algunas veces Antonio hace clases porque le apetece enseñarnos cosas interesantes, estas clases son muy divertidas.
      Así es la escuela de música.

Nº 7 Enviado por Alberto Rodelgo, alumno de 3º y 4º de lenguaje musical; (clarinetista y pianista).

     Para mí la escuela de música es como un ajedrez. Todas las fichas son absolutamente importantes para ganar, y todas las fichas se echan de menos cuando la pierdes. En el tablero de Villacañas hay dos tipos de fichas. En su mayoría, las blancas; y por otra parte las grises, (las negras en proceso de blancas).
     Estoy bastante orgulloso de estar en una escuela que tiene una gran orquesta, que ni la de Berlín trabaja como trabajamos nosotros. También estoy bastante orgulloso de estar en las clases con gente de todas las edades, pero que todos tienen la misma edad.
     Nos estás dando bastantes luces, y una luz en especial, que cuando llegues a ella, te darás cuenta de lo que la escuela de música te ha dado.

 

Nº 6 Enviado por Mario Casas, alumno de 2º de lenguaje musical; (pianista).

    «¿Qué es para mí la escuela de música?

     Creo que no me fijé en la escuela, como tal, los primeros días que estuve allí. Después de semanas empecé a ver lo que realmente significaba la escuela. Es algo que me cuesta explicar, (yo no estoy hecho para escribir), porque es algo que nunca había sentido, y menos esperaba encontrarlo en una escuela.

     En la escuela se juntan personas desde cuarenta tacos hasta niños de 8 años, y se respetan y conviven; en ella todo el mundo saca su mejor parte, la de ayudar, la de ser amable y respetar, y eso te hacer querer ser mejor persona y querer mejorar el mundo. Porque en la escuela, lo que menos he aprendido ha sido música. Sobre todo he aprendido a aprovechar cada momento, a que las cosas se consiguen con esfuerzo, y a que la forma de afrontar la vida ha de ser positiva, aunque a veces no se te corresponda.

     En la escuela no se trata de ir unos por delante y otros por detrás, se trata de ir juntos, apoyándonos; como dice Antonio, la escuela es un ecosistema que se a creado entre todos y nos protege. Yo me alegro de estar aquí, porque en la vida había escrito algo como esto de forma voluntaria, pero la escuela me ha cambiado y este cambio me gusta».

 

Nº 5 Enviado por Oscar Morales, alumno de 2º de lenguaje musical; (clarinetista y padre de un alumno).

     «El ignorar que el oboe es el instrumento que afina la orquesta me ha motivado a escribir acerca de la Escuela de Música. Confieso que soy un analfabeto musical, y confío en desasnarme con vuestros conocimientos y paciencia. Mi relación con la música siempre ha sido intuitiva, fortuita, bastante distraída: escuchaba y disfrutaba; pero olvidaba autores, títulos, opus y demás. Unos padres que de forma natural elegían la música clásica y una amiga que me dejaba su abono del Teatro Real cuando ella no podía ir, (16 ó 17 años tendría por entonces), encauzaron mis gustos. Recuerdo a mi abuelo clarinetista, un jornalero bien humorado; pero nunca tuve interés por aprender un instrumento, aunque a veces me imaginaba tocando con grandes orquestas. La flauta dulce me la enseñaron en el colegio: no me ha abandonado en todas las mudanzas y, de cuando en cuando, sacaba un momento para inventarme melodías que se iban perdiendo según sonaban. Ahora la vieja honner de madera la utiliza Juan.

     Mi mujer trajo cosas nuevas a la música: entonación, compases, ritmo… ella si estudió solfeo, y tres años de piano, y cantaba en una coral en su vida de universitaria; me hacía ver que tal cantante entonaba bien, o que cierta parte era difícil por el salto en la entonación (Así lo expresaba ella). Ella tenía claro que la música debía formar parte de la educación de sus hijos, y ya de pequeños les buscó donde aprenderla; a mi también me animaba, pero yo respondía que era muy zoquete para arte tan excelso. Hasta que llegamos a Villacañas.    

     Lo primero, o de las primeras cosas que hizo, fue apuntar a los críos en la Escuela, y ella se unió a la coral, a la que me animo a apuntarme. Mi respuesta es conocida: soy muy zoquete para etc…Pero todo cambió cuando  el director de la Escuela nos convoca a una reunión: me quedé prendado de aquella pasión, ilusión, ganas, energía. Mi sentimiento al salir, y mi razón me decían que estaba en un lugar único, en un solaz, y no ha cambiado en estos últimos cinco años. Otro de los sentimientos fue el de formar parte de lo que en la Escuela se estaba creando; pero prejuicios como la edad, o el escaso aprecio por mi intelecto me frenaban. Asistir al primer concierto fue un placer, y al segundo; perderme uno de ellos por «cambios de última hora futbolera» me enojó muchísimo, e hice algo que nunca había hecho hasta entonces: quejarme.

     Un día decidí cruzar la puerta, aprender algo más, escuchar, participar de esa alegría que veía sobre el escenario. Con un miedo grande acudí a mis primeras clases. Olvidé mis canas destacando entre los «polluelos» y ya van tres años en los que he disfrutado mucho, eso sí, trabajando un montón, siempre insuficiente; y es agradable compartir con mi hijo este trabajo aunque a veces hay que sacar «el látigo».
     Una de las cosas que esta Escuela me ha dado es la de disfrutar aún más de la música, y ver lo importante que es para nuestro desarrollo como personas: el hábito del estudio, el esfuerzo, la disciplina… no siempre se consigue, pero todo irá llegando. Otra es el conocer a los profesores, todos encantadores, instruidos y «duros», con un gusto común por cuidar el sonido, que es la base de este arte ¿no? He tenido mucha suerte de cruzar esta puerta y espero no cerrarla en los 40 años restantes que me quedan de vida.    

     En la Escuela hay muchas visiones de la música, pero todas tienen una cosa en común: la inflexibilidad del ritmo: el propio del solfeo y el de la vida, siempre avanzando, sin detenerse (sino, ya sabemos: suspenso). Y una inversión realmente sólida: la Cultura.
     Espero no haber sido muy pesado, Un saludo».

Nº 4 Enviado por Rebeca Rivera, alumna de 3º y 4º de lenguaje musical; (clarinetista y oboista).

    «Para mí la escuela de música es un lugar en el que cada día que voy se amplía y se amplía mi espacio. En él caben nuevas cosas que aprender y nuevos amigos que conocer. Hay veces que te preguntan:  ¿por qué tienes tantos amigos?, y mi respuesta es: por la escuela de música.

     «La música, además es optativa, puedes vivir con ella, o apartarla de tu vida. Yo elegí vivir con ella».

     «La música es una persona que me ayuda a tener más amigos, a consolarme… Yo siempre lo he dicho: la múisca es mi mejor amiga, y la escuela de música es mi segunda casa».

Nº 3 Enviado por  Isabel Juárez, alumna de 5º de lenguaje musical; (clarinetista).

    «Si la música no estubiera en mi vida, no sabría qué hacer. Le doy las gracias a la persona que me animó a ir a la escuela, a la que tanto deseo ir todos los lunes y viernes, y a la que echo de menos los días que no voy».

Nº 2 Enviado por Alba Gema Novillo, alumna de 4º y 5º de lenguaje musical; (soprano).

     «La escuela de música es un lugar maravilloso. Donde conoces chic@s de otros pueblos y ciudades y convivimos como una gran familia. Es un lugar donde se puede aprender, porque todos los que estamos allí estamos porque queremos aprender música, porque la amamos. Allí la música puede ser un hobbie o tu trabajo, puedes ser profesional o amateur, da igual. Todos estudiamos por igual, sin diferencias.
     Pero no todo es estudiar ya sea lenguaje musical o un instrumento, ensayos y conciertos. La escuela de música también es un lugar de diversión, y si no que nos pregunten todo lo que nos hemos podido reir y divertirnos en estas vacaciones. Sí, en vacaciones nos hemos reunido en la escuela de música porque la música es una parte de nuestra vida y no podemos ni queremos vivir sin ella. La música se ha adueñado de nuestros corazones y no la vamos a dejar salir».

Nº 1 Enviado por Lucía Lillo, alumna de 6º de lenguaje musical; (pianista).

     «La escuela de música de Villacañas no es solo el lugar donde van chicos y chicas a lenguaje para enseguida ponerse a tocar un instrumento. En esta escuela van porque les gusta la música, disfrutan aprendiendo, disfrutan tocando, hay muy buen ambiente, seas de donde seas siempre serás bien recibido.
     Algunas veces piensas si estás enfermo. ¿Por qué ir a la escuela de música si estas de vacaciones? Porque amamos la escuela de música, porque amamos la música.
     Solo en pensar lo bien que te lo pasas tocando cualquier instrumento, ensayando para el concierto que tanto deseas que llegue, para disfrutar como nunca tacando». 

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