Para conseguir una mejora del hardware neuronal existen múltiples opciones debido a la plasticidad de nuestro cerebro. Uno de estos sistemas de aprendizaje neuroplásticos, además de ser el más instaurado en el proceso de estudio de los músicos, es el de ensayo y error. Tras una equivocación iniciamos un proceso repetitivo y machacón buscando aquella excelencia de la que nos hablaba la Máxima N° 1. 

Es cierto que el cerebro utiliza la repetición como herramienta para poder fijar información de una manera más rápida y a más largo plazo. Repetir nos ayuda a generar las nuevas conexiones neuronales necesarias para poder tocar un pasaje o una obra, reforzando de esa manera los mapas que el cerebro utiliza en la actividad musical. 

Pero la repetición no es sinónimo de refuerzo del aprendizaje. Para que así sea hay repetir sabiéndolo qué, sabiendo cómo, cuánto, dónde y cuándo se repite. Deberíamos diferenciar entre lo que yo considero una repetición estalactítica, aquella que sólo tras un excesivo tiempo de dedicación conseguirá su objetivo, y una repetición de orden superior, una repetición creativa, aquella que está basada en una posible solución que anticipamos en nuestro pensamiento, una solución que de confirmarse nos permite conseguir los resultados buscados en un menor espacio de tiempo.

Tras conocer todos estos datos podemos dar respuesta a la pregunta ¿es bueno repetir para mejorar nuestro hardware? La respuesta sería que no solo es bueno, sino que es imprescindible. Pero también es importante tener en cuenta que no nos vale cualquier tipo de repetición, sólo aquellas que sabemos a ciencia cierta que nos permiten una mejora en nuestras conexiones neuronales son válidas. 

La forma de realizar ese tipo de buenas repeticiones o repeticiones creativas será el tema de la siguiente máxima. Mientras… pensemos un poco en todo lo dicho hasta el momento. 

 Antonio.