Hola comunidad!!! 

Comienza a ser habitual hablar del Aprendizaje Bulímico, que forme parte de nuestro lenguaje cotidiano en las aulas y en los claustros, que esta plaga conviva entre nuestros discentes como una herramienta más de sus sistemas de estudio, o incluso, siendo ya la más importante para algunos.

Para mí, es una verdadera lacra, una mala mutación de la educación que sucede como consecuencia de darles valor a varias premisas totalmente erradas en nuestras metodologías de los procesos de enseñanza-aprendizaje.

  • Uno de esos errores consiste en poner la atención solo en el resultado y no en el proceso: “lo importante es el qué y su nota, ¿el cómo?… pues como siempre”. 
  • Otro reside en darle más importancia a los contenidos del currículo que a los tiempos y los procesos necesarios para que cada discente pueda llegar a asumirlos: “no es necesario ser responsivos en el aula, ¿para qué? Con ser responsables es más que suficiente”. 
  • Y el tercero, pero no por ello menos importante, es el tipo de evaluación encumbrado en nuestros centros educativos, donde de nuevo el dato tiene mucha más importancia que el proceso: “¿una rúbrica? ¿qué necesidad tenemos de utilizarlas? Todo se solucionaría estudiando más”. 

Estas premisas han dado como resultado que lo verdaderamente importante de un proceso de aprendizaje sea conseguir una buena nota en un examen, o al menos aprobarlo sin pensar en nada más, sin llegar a sopesar las consecuencias de ese sesgo cognitivo tan perjudicial. Miles y miles de discentes a diario se lanzan a engullir la máxima información posible en las horas previas a una prueba, vomitan los datos ante el folio en blanco y posteriormente olvidan casi todo lo aprendido cuando se recuperan tanto mental como físicamente del atracón. 

¿Y esto es aprender? Pues no, no lo es, no nos engañemos ni engañemos a nuestros discentes. Tan sólo es una herramienta para intentar aprobar exámenes, una mala herramienta que no nos permite alcanzar un aprendizaje a largo plazo. Pasados unos días, toda esa información que adquirimos en esa maratoniana sesión de estudio desaparece sin dejar rastro, lo que tristemente permite encontrarnos con licenciados, estudiantes de bachillerato, secundaria o primaria que no recuerdan casi nada de lo que estudiaron el curso anterior. 

¿Son malos estudiantes? No, en muchos casos no llegan a conocer otro tipo de herramienta de aprendizaje o creen que no tienen destrezas suficientes para sacar adelante sus estudios y por eso se entregarán en cuerpo y alma a este tipo de herramienta. ¿Son buenos estudiantes porque son capaces de aprobar un examen? Pues tampoco, las notas que el aprendizaje bulímico nos ofrece, es el peor índice para poder conocer los verdaderos niveles cognitivos de nuestros discentes. Lo que sí puedo proclamar a los cuatro vientos es que el aprendizaje bulímico es una malísima estrategia de estudio.

Podría comparase a los alimentos refinados, pan blanco, azúcar, bollería industrial, que cuentan únicamente con hidratos de carbono y por lo tanto no nutren nuestro cuerpo, tan solo nos quitan el hambre. Aquí ocurre lo mismo, nuestro alumnado tiene la sensación de haber hecho algo, incluso han llegado a aprobar el examen. Pero como bien sabemos, pasados unos días todo eso será humo y tanto el esfuerzo de nuestros discentes como el nuestro como docentes, no habrá servido de nada porque irá directamente a la papelera del sistema neuronal sin opciones a recuperarlo. 

Me parece que ésta es una reflexión que deberíamos realizar junto a nuestros discentes, junto a sus familias, haciéndoles partícipes y conocedores de lo que ocurre realmente en su cerebro, de lo que ocurre con la información que intentan asimilar y que terminan perdiendo cuando realizan esta nefasta práctica de aprendizaje.

 Antonio.